El pecado es un gran problema para el ser humano. Porque produce su alejamiento de la voluntad de Dios. Y ello redunda en sentimientos negativos y destructivos para la persona misma, y arruina la relación no solo con Dios, sino la que tenemos con otros, familia, trabajo y prójimo en general.
Se introduce sigilosamente en nuestras vidas, distorsiona nuestro punto de vista e influye en nuestras decisiones.
Pero hay buenas noticias, por medio de Jesús, todos los que creen, pueden ser perdonados. (Hechos 13:39) "Todo el que cree en él, es hecho justo a los ojos de Dios, algo que la ley del Antiguo Testamento nunca pudo hacer".
Dios sabía que ninguno de nosotros podría derrotar por cuenta propia el poder del pecado, así que por eso envió a su Hijo al mundo, a fin de ayudarnos a vencer.
Para los que hemos leído La Biblia y recibido a Jesús como Señor y Salvador, esa victoria ha eliminado de nuestras vidas el castigo por el pecado.
Sin embargo, por desdicha, el hecho de que hayamos recibido a Cristo como Salvador no impide necesariamente que pequemos. No obstante, podemos hallar la victoria sobre el pecado andando a diario con el Señor Jesús.
¿Cómo hacemos esto? Debemos ser francos con Jesús en cuanto a nuestro pecado e invitarlo a que nos ayude y use su poder purificador en las partes más oscuras de nuestras vidas con la guía del Espíritu Santo.
Concordamos con el Señor Jesús y decimos que nuestro comportamiento es impío; le permitimos que transforme nuestra manera de pensar; identificamos, con la ayuda del Espíritu, lo que le agradaría; y, con su poder, damos pasos para alejarnos del pecado y andar en santidad.
El pecado tiene una solución: "Jesús". (1ra Timoteo 2:5) dice que "el único mediador entre Dios y los hombres es Cristo Jesús"; por lo tanto, si uno quiere ser perdonado de sus pecados debe acudir a Él y confesar todas sus faltas.
(1ra Juan 1:9) dice: "pero si confesamos nuestros pecados a Dios, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad".
Dios es amor y quiere restaurar todas las consecuencias que trae el pecado. Para Él no hay nada imposible; sin embargo, no obliga a nadie a aceptar su amor.
Dios te dice ahora: (Apocalipsis 3:20) "Yo estoy a tu puerta, y llamo; si oyes mi voz y me abres, entraré en tu casa y cenaré contigo".
Usted también puede tener libertad de la esclavitud del pecado (cualquiera sea). Confíe en que Jesús lo ayudará y le enseñará cómo alejarse de su conducta antigua y le hará libre, o sea, le dará la victoria.
¿Quieres tener victoria sobre ese pecado que te esclaviza?
Busca a Dios, contáctate con un cristiano y/o una iglesia que enseñe de Cristo y La Palabra de DIOS. "La Biblia". ¡No te arrepentirás!
¡Dios te bendiga! ¡Hasta la próxima semana! Emilio Camucce
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