No es cuánto, sino más bien desde dónde: ser solidarios es reflejo necesario de un crecimiento espiritual.
En este trigésimo domingo del Tiempo Ordinario, corresponde la lectura del santo evangelio según san Marcos, Capítulo 12, versículos del 38 al 44: "Y les decía en su doctrina: Guardaos de los Escribas, que gustan de andar con largas ropas, y aman las salutaciones en las plazas, 39 y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas; 40 que devoran las casas de las viudas, y por pretexto hacen largas oraciones. Estos recibirán mayor condenación. 41 Estando Jesús sentado delante del arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos echaban mucho. 42 Y vino una viuda pobre, y echó dos blancas, o sea un cuadrante. 43 Entonces llamando a sus discípulos, les dijo: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca; 44 porque todos han echado de lo que les sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento".
"En los tiempos de Jesús -explica el padre Rufino Giménez Fines- las viudas y los huérfanos estaban expuestos a la pobreza y al desamparo… ahora pasa otro tanto, pero aquello estaba más acentuado en un sistema social que privilegiaba la figura del varón como patriarca o padre de familia y actor económico, con todas las consecuencias de postergación social que esto implicaba para las desdichadas. Esto se ve también en el Antiguo Testamento: la viuda de Sarepta y su niño están expuestos a morir de inanición porque se acaban sus últimas reservas de harina y aceite… Así y todo, ella es solidaria con el profeta Elías quien los visita. Comparte el poco alimento que tenía y ese gesto de generosidad desencadena el gran signo de la providencia permanente de Dios en su casa… Incluso, tiempo después, Elías intercede por ellos cuando la desgracia ronda ese hogar, en reconocimiento a aquel gesto extremo de la viuda".
"Jesús mismo, tal como lo había hecho antes Elías, sabe mirar la estatura del gesto de la viuda cuando deposita su modesta ofrenda delante del arca del templo", señala el párroco de Nuestra Señora del Carmen y continúa: "En esa viuda, Jesús señala un ejemplo a seguir para sus discípulos, quienes también observan la escena: en su pobreza, esa mujer da mucho más que cualquiera… por si bien es poco, es todo lo que tiene. Es decir, lo da todo. En cambio, los ricos sacan de lo que les sobra. Pero no se trata de penalizar al que es rico, sino más bien cuál discernir cuál es su actitud, qué hay en su corazón, desde qué lugar en términos espirituales hacen su ofrenda… ¿Es genuina o sólo están aparentando?".
"Creo que el caracú del tema de hoy sería algo así como: ´En tiempo de escasez, solidaridad´. Es algo que vemos todo el tiempo en el mensaje de Jesús. Yo diría: no seamos como los fariseos: presumidos, orgullosos, amantes de los puestos, de aparentar, e incluso ser cínicos. Seamos como la viuda: generosos, desprendidos aun en circunstancias anómalas, y con profunda fe y confianza en el Creador. Ser desprendidos y abundar en generosidad no es algo que les pertenece a muchas personas. Pasar desapercibidos tampoco nos agrada… Incluso los que nos reconocemos como cristianos, muchas veces preferimos el poder, la fama, el dinero… y descuidamos nuestra espiritualidad, que en realidad es nuestro mayor tesoro. Reflexionemos sobre las palabras de Jesús y tomemos decisiones trascendentes para nosotros y para los demás. Como dice el dicho popular, el dinero va y viene. Lo importante es la salud… espiritual", concluye con una sonrisa el sacerdote Rogacionista y recuerda que este martes 9 a las 18 ofrecerá una Misa por los Enfermos en el templo de avenida Balbín y Pueyrredón.
Padre Rufino Giménez Fines



