La necesidad de Líderes y Dirigentes
Los dirigentes en la vida de las instituciones y en general de toda actividad social y política, no son en realidad los verdaderos líderes en las comunidades, y estos últimos son los que en definitiva van a "liderar" el camino del accionar de las instituciones de toda índole.
Desde el principio de la vida social entre la especie que se dice la más inteligente de las que habitan hoy el mundo conocido existió siempre el liderazgo.
Grandes investigadores, siempre estuvieron estudiando las habilidades innatas que son las que reflejan realmente ese escondido talento, que no todos poseen, y que determinan la realidad de quién es realmente un líder. Liderar significa tener la capacidad que se ve en los actos más simples de la vida y que sale de una persona sin que ella misma se dé cuenta de ello.
Es una capacidad que aparece ya desde pequeños en los individuos, por ejemplo, en el patio del colegio, cuando en el recreo surge un niño o una niña quien, sin siquiera darse cuenta, incita a jugar a algo y cómo; siendo prontamente reconocido por todos como líder del grupo.
El negociar soluciones, mediar entre las personas para evitar un conflicto, o solucionar los ya existentes. Ellos son capaces de encontrar elementos negociadores para prever, solucionar o evitar conflictos.
El establecer conexiones personales, significa dominar el arte de las relaciones humanas que requieren la amistad o el trabajo en equipo. Son personas que saben llevarse bien con todos, reconociendo los estados emocionales y rápidamente forman grupos de afinidad.
Tienen una capacidad inherente de detectar e intuir los sentimientos, motivos e intereses de las personas. La materia prima de estas habilidades es la inteligencia interpersonal, ingrediente fundamental del encanto, del éxito social y del carisma individual.
Ante el crucial momento que estamos pasando en los últimos años considero que debemos dejar proyectarse a los verdaderos líderes de nuestra comunidad. Debemos dejar de lado los favoritismos políticos y sociales en todos los partidos políticos y poner al frente de los mismos, los verdaderos líderes de nuestra Comunidad. Es la única forma de recuperar la perdida confianza internacional del pueblo argentino.
Existe una vieja discusión entre los estudiosos de la mente humana que es "El Dirigente se hace y Líder se nace", la que no hace a los fines de la presente, por lo que la dejaremos de lado. Sólo hay que saber observar e interpretar para poder reconocer esta faz de la personalidad y aprovecharla. Esta habilidad puede ayudar a muchas personas y por ende a nuestro país.-



