A veces ser indeciso nos trae consecuencias y, está claro, nadie quiere pagarlas. Reflexionando esto me pregunto: ¿Qué hacer para entender la voluntad de Dios para conmigo?
No podemos quedarnos sentados pensando en nuestros problemas, no es bueno; tenemos que hacer algo para conseguir esa cosa que queremos, que nos gusta… Hagamos algo que amemos.
Una respuesta bíblica y convincente a este planteo es recordar que "La obra de Dios nos muestra que hay que moverse"; esto es, los hechos se muestran andando y, por esto, ¡salgamos de nuestro encierro! No nos quedemos sentados sobre una piedra esperando, hagamos el camino; ¡prediquemos con el ejemplo!
En el libro del Génesis Dios le dijo a Abraham "Levántate y camina a lo largo y a lo ancho de la tierra, porque yo te la daré".
Dejemos a un lado ese sentimiento de dificultad para tomar decisiones y pongamos en práctica esto último y que nos lo dice todo; en lugar de encerrarnos emocionalmente en nuestras preocupaciones, en nuestros problemas, en nuestra incredulidad, debemos levantarnos y hacer algo. La Fe está asociada a la acción y, si creemos, no debemos esperar sentados; salgamos a buscar lo que Dios ha preparado para nosotros. Levántese y corramos hacia la meta de nuestra Fe.
Cuando estamos dispuestos a actuar, entonces el Señor puede usarnos para las buenas obras.
Hay una gran diferencia entre "dejarnos" y mantenernos firmes en las promesas de Dios".
No nos quedemos sentados en casa pensando quién será enviado para ayudarnos; por el contrario, estemos prontos para levantarnos y recorrer la tierra.
Puedo decir y compartir que encontré el camino; ¡somos el camino!... Entonces, levántate y anda, que Dios cumplirá su promesa de darte todo lo que estás buscando.
Claudio Valerio / © Valerius / valerius@fibertel.com.ar



