La Biblia menciona dos tipos de temor. El primer tipo de temor es el "temor a Dios, el Señor". Este es beneficioso y debe ser fomentado. Por ejemplo, en (Proverbios 1:7) dice: el comienzo de la sabiduría es el temor del Señor, en (2:4-5), El temor del Señor es el camino de la vida, en (8:13), quien tiene el temor del Señor, rechaza el mal; en (10:27), el temor del Señor prolonga la vida. Y en (16:6), el temor del Señor es mejor que el oro.
Este primer tipo de temor no es necesariamente miedo, que signifique estar temeroso de algo. Más bien, es un respeto a Dios; una reverencia por Su poder y su gloria. Sin embargo, también es un apropiado respeto por Su ira y enojo. En otras palabras, es un reconocimiento de todo lo que es Dios, que viene a través de conocerlo más profundamente a Él. El temor del Señor conlleva muchas bendiciones y beneficios.
El segundo tipo de temor mencionado en la Biblia no es beneficioso en absoluto. Este es el "espíritu de cobardía" mencionado en (2da Timoteo 1:7) dice, "Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía (miedo, temor), sino de poder de amor y de dominio propio". Así que podemos ver desde el principio que este "espíritu de temor" no viene de Dios.
Sin embargo, algunas veces estamos temerosos; y este "espíritu de temor" nos vence, y para vencer este temor necesitamos confiar y amar a Dios completamente. (1ra Juan 4:18) nos dice, "En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor". Sin embargo, nadie es perfecto, y Dios lo sabe.
Otro ejemplo, (Isaías 41:10) nos anima "No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia".
A veces tememos el futuro y lo que será de nosotros. Pero Jesús nos recuerda que Dios se preocupa aun por las aves del cielo, así que, ¿cuánto más proveerá para Sus hijos? "Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos" (Mateo 10:31).
Tan solo estos pocos versículos cubren diferentes tipos de temor. Dios nos dice a los cristianos, a los que somos sus hijos, que no temamos estar solos, o estar débiles, o no ser escuchados, y no temer por nuestras necesidades físicas. Y estas exhortaciones continúan a través de la Biblia, cubriendo los diferentes aspectos del "espíritu de temor".
En el (Salmo 56:11), el salmista escribe, "En Dios he confiado; no temeré; ¿Qué puede hacerme el hombre?". La total y completa confianza en Dios, es la clave para vencer el temor.
Confiar en Dios es rehusarse a ceder ante el temor. Es acudir a Dios aún en los tiempos más oscuros y confiar en que Él arregle las cosas, luego de nosotros hacer nuestra parte. Esta confianza procede de conocer a Dios y saber que Él es un Dios bueno y protector de sus hijos.
Una vez que hayamos aprendido a poner nuestra confianza en Dios, ya no tendremos temor de las cosas que vengan contra nosotros. Seremos como el salmista que con confianza dijo: "…alégrense todos los que en Ti confían. Den voces de júbilo para siempre, porque Tú los defiendes. En Ti se regocijen los que aman Tu nombre" (Salmo 5:11).
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LUIS RODAS
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