Tener una entrevista laboral puede generar mucha ansiedad y nervios que son difíciles de controlar y que pueden llevarte a cometer errores. También pueden ocurrir imprevistos que están fuera de tu control y pueden hacerte sentir que la entrevista no está saliendo como vos querías.
Sin embargo, ¡estas situaciones son mucho más comunes de lo que pensás! Antes de dar una entrevista por perdida, tomá nota de estos consejos para enfrentar estos imprevistos de la mejor manera.
No llegar a la hora pactada
Si bien siempre se recomienda salir con tiempo de sobra, nunca estarás completamente exento de imprevistos que podrían entorpecer tu viaje: una manifestación, alguna falla en el transporte público, un accidente o una emergencia familiar que no podés posponer.
En el caso de que esto te pase, no esperes a llegar tarde para pedir disculpas por la demora. Apenas te des cuenta, comunicate con la persona que te recibe en la entrevista para avisarle de tu retraso y asegurarte de que sepan que estás en camino.
Olvidar el CV
Aunque parezca improbable olvidarse de llevar el CV a una entrevista de trabajo, es más común de lo que podés imaginar. Por eso, tomá la precaución de tenerlo siempre en formato digital en tu celular para poder enviarlo o imprimirlo si te lo pidieran.
Quedarse en blanco
¿Alguna vez te preguntaron algo y no supiste qué responder? Esto suele pasarle a muchas personas, ya sea por nervios o porque la pregunta los tomó por sorpresa.
Una buena forma de anticiparse a este imprevisto es tener preparadas las respuestas a algunas de las preguntas más frecuentes, como tus fortalezas y debilidades o tus proyecciones a futuro. Si aun así la pregunta te dejara sin palabras, siempre podés pedir unos minutos para pensarla o expresar con honestidad que no tenés una respuesta para esa pregunta y responderla al finalizar.
No tener qué preguntar
Un grave error que muchos cometen es no preguntarle nada al entrevistador cuando se les presenta la oportunidad. Esto pone a prueba tu interés en el puesto y sobre todo cuánta atención has prestado durante la entrevista.
La solución es que siempre tengas alguna pregunta pensada por si no te surgiera ninguna durante la entrevista. Convertí ese momento de presión en una oportunidad para saber más sobre el puesto o la empresa.
Problemas con el entrevistador
Podría pasar que la persona que te entrevista no esté prestando toda la atención que te gustaría. Si esto te pasa, procurá armarte de paciencia y actuar con mucho respeto al enfrentar la situación. Cualquiera puede tener un mal día y, en estos casos, es bueno saber leer a la otra persona para actuar en consecuencia.
Una buena opción es cambiar la forma en la que contás tus experiencias, dándole un enfoque personal e interesante que pueda captar su atención. También podés buscar que la conversación sea más fluida, respondiendo con más preguntas para incentivar a la otra persona a participar y que el intercambio sea mutuo.
Pueden ocurrir imprevistos de todo tipo hasta cuando creés tener la situación totalmente bajo control. Errar es de humanos, lo importante es que tengas la flexibilidad suficiente para sobrellevar estas situaciones sin frustrarse y llegar al mejor resultado posible.
Fuente: https://www.bumeran.com.ar/



