Es indudable que el posible acuerdo que el gobierno va finalmente a firmar con el FMI es crucial para el futuro de nuestro país y que comprometerá a varias generaciones de argentinos.
Si bien al momento de escribir esta columna no se ha llegado a un acuerdo y por lo tanto ignoramos algunas de las condiciones que nos imponen hay otras que sí se conocen y que son verdaderamente preocupantes.
En realidad se trata de un nuevo préstamo en la modalidad de plan de facilidades extendidas con un plazo mayor que en este caso es de 10 años pero que impone condiciones más duras que el stand-by vigente.
El Fondo establece para esta modalidad revisiones trimestrales para verificar que nuestro país cumple con lo que llaman la corrección de los graves desequilibrios y distorsiones de nuestra economía que no es otra cosa que comprobar que los recortes en el gasto público se estén realizando y que significan menos recursos para lo que se llama el gasto social, fundamentalmente en salud y educación.
Como explicó el ministro de economía Martín Guzmán a los gobernadores se hará el mejor acuerdo posible, pero nunca será un buen acuerdo.
También el presidente Alberto Fernández aclaró que será "con el mayor punto de acuerdo posible con el Fondo".
Esta dureza del FMI en ceder algo de sus pretensiones explica la demora interminable en llegar a un acuerdo que seguramente será peor al que esperaban conseguir hace dos años.
A la derecha opositora le es mucho más fácil acordar porque a todo lo que les piden les dicen que sí como lo demostraron cuando a los fondos buitres les pagaron absolutamente todo lo que le pidieron.
Estas negociaciones demuestran que independientemente de los deseos de muchos el FMI es el mismo de siempre que ha sido en el pasado nefasto para nuestro pueblo y que las decisiones últimas de ese organismo son siempre políticas y no técnicas como nos quieren hacer creer.
La enorme deuda que dejó el anterior gobierno fue decidida por Donald Trump sin importarle la opinión de los técnicos que veían que era a todas luces impagable para nuestro país.
Hoy queda demostrado que el descomunal préstamo al gobierno macrista cuando se quedó sin financiamiento privado fue para ayudarlo en su intento de lograr su reelección y de no ser posible que sea la forma de someternos a sus intereses entregándole a los Estados Unidos nuestra soberanía económica en bandeja.
Siempre se demuestra la verdad que dijera John Foster Dulles secretario de estado del presidente Dwight Eisenhower: "Estados Unidos no tiene amigos; sólo tiene intereses".
Esto lo pudo comprobar el sanguinario ex-dictador Leopoldo Galtieri que creyó que por ser alabado por los crímenes de lesa humanidad cuando iba a los Estados Unidos a rendirles pleitesía a los yanquis lo iban a apoyar en la guerra de Malvinas.
Es realmente indignante que quienes reiteradamente han demostrado lo poco que les interesa la suerte de las clases populares y lo nefastas de sus políticas que han ensanchado la brecha entre ricos y pobres de una manera inhumana ahora pretenden darnos clase de lo que los argentinos deben hacer.
Un claro ejemplo es Domingo Felipe Cavallo Presidente del Banco Central durante la dictadura cívico militar y ministro de economía de Carlos Saúl Menem y de Fernando De La Rúa. Sus "brillantes" ideas nos llevaron a la crisis del 2001, la peor de nuestra generación.
Decía el General Juan Domingo Perón: "Los que te robaron el perro ahora te tocan el timbre para pedirte la correa."
Son verdaderos "The walking dead" que infunden más miedo que la serie homónima.



