El FMI es siempre distinto en el sentido que vuelve a nuestro país bajo nuevas formas que implican nuevas connotaciones, eso fue lo trascendente de los anuncios del pasado viernes: definir cómo seguirá presente. De hecho para varios analistas en materia de política económica el acuerdo no supone grandes cambios: reducción del déficit fiscal y la emisión monetaria, inflación y tipo de cambio, altos salarios y jubilaciones deprimidos. Analizamos a continuación algunos rasgos del "modelo Guzmán" al calor del acuerdo con el Fondo.
Guzmán defendió el compromiso de aumentar en términos reales el gasto en obra pública y la inversión en ciencia y tecnología tal como estipulaba en el Presupuesto 2022 y en suma tampoco habrá una caída real del gasto, cuyo principal componente son sueldos y jubilaciones. Eso es un galardón de la comitiva argentina, la reducción del déficit recaerá en otros componentes: el crecimiento económico (que permitirá que el gasto represente una porción menor del PIB) y el aumento de las tarifas de luz y gas (que no superarán el 20% según dejó trascender el gobierno). Este año el PIB deberá ser de -2,5% de PIB versus -3% en 2021. Una excesiva confianza en la recuperación económica podría complicar el cumplimiento de la meta.
En materia de política monetaria la meta de reducir la asistencia al Tesoro a 1% del PIB este año versus 3,7% en 2021 es más exigente, no obstante el fondeo a través de organismos públicos y una mayor emisión de títulos públicos vis a vis las Leliqs del Central ayudaría a cumplir la meta. Se mantiene la línea oficial de "profundizar el mercado de deuda pública en pesos", con títulos como los atados a la inflación que fueron los más deseados el año pasado. Las tasas de interés reales positivas que exige el FMI encarecerán el costo del crédito productivo y eso debe ser monitoreado desde el Estado.
Por otro lado, en materia de política cambiaria la perspectiva es más etérea. No hubo manifestaciones contundentes en el marco del acuerdo: Guzmán aseguró que no habrá saltos cambiarios pero eso está por verse, el Fondo en su revisión del anterior acuerdo stand-by reconoció que hubieran sido útiles los controles cambiarios. Como el nuevo acuerdo supone desembolsos de dinero que permitirán cancelar la deuda y además la devolución de los DEGs con los que se hicieron pagos el año pasado, quedan USD 5.000 millones que serán destinados a engrosar reservas. Regulaciones cambiarias y controles de importaciones serán primordiales para cuidar las reservas.
También la inflación atenta contra la estabilidad cambiaria, al igual que las revisiones trimestrales del FMI como se ha dicho si bien este terreno continúa abierto para la política. Guzmán consiguió dos exitosos acuerdos que ayudan a solucionar el principal problema que nos legó el macrismo: el sobreendeudamiento. Ahora el Congreso deberá aprobar los Memorandos de Entendimiento que contienen la letra chica del acuerdo, según lo estipulado por la Ley 27.612 para que los acuerdos con organismos internacionales deban ser refrendados por la política interna. La situación expone a Juntos por el Cambio a sus culpas. Los libertarios en declaraciones salieron a pedir más ajuste.
La inflación no es solo un problema macroeconómico -en el sentido que pone en jaque a todo el conjunto de políticas económicas- sino que es la dificultad tal vez más cotidiana que enfrenta la población. El enfoque multicausal que apoyó el Fondo permite ganar espacio para la política pública, que deberá concentrar allí más esfuerzos. Un desafío perenne para la Argentina junto con la estabilidad cambiaria.



