La educación de nuestros hijos es un proceso muy largo que comienza siendo impartida por la familia y luego se sigue en la escuela, allí es para estudiar, aprender y formarse, por eso tiene mucha importancia la buena relación entre la familia y la escuela, puesto que ambos tienen un objetivo común, que es el del desarrollo de los niños y por tanto debe ser una tarea compartida.
Hoy día es común escuchar que se imparte educación ideologizada, tanto en política, como en temas del lenguaje, e íntimos y delicados, como la vida sexual.
Los padres no son ajenos a esto ni mucho menos, somos responsables ante nuestros hijos de estas conductas, los padres que admiten situaciones anómalas y no las hablan o corrigen a tiempo, tienen serios problemas cuando algo de esto explota, porque existen los derechos, pero también, los límites y obligaciones. La permisividad, la falta de límites, nos ha llevado al desorden actual.
Qué lejos quedó aquella frase de nuestros padres y abuelos, "el respeto, la caridad y la educación, empiezan por casa".
Las consecuencias de todo esto se percibe en la sociedad que se deteriora, maleducados, violentos, familias e instituciones se desorganizan, el país se aísla del mundo, expulsa inversiones y por lo tanto la creación de nuevas fuentes de trabajos que, tendrán sus resultados, seremos más pobres. Y así estamos, viviendo en un desorden, ya común. Y "el desorden No es de Dios".
Desde la creación misma Dios nos habla que el orden es inherente a crear, construir y mantener, así como el desorden lo es a la destrucción. Es fácil destruir, lo difícil es construir.
Los padres somos responsables, y Dios nos enseña como ser buenos padres, en "Su Palabra".
Nuestros hijos son la herencia del Señor. Ellos han sido confiados en nuestras manos como un préstamo por parte de Dios, para que los eduquemos según el consejo de Él. Por lo tanto, es nuestra mayor responsabilidad contribuir positivamente en el crecimiento y en la educación de nuestros queridos hijos, de acuerdo con la amonestación de Jesús en La Biblia, que es clara:
"Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos" (Mateo 19: 14). … "Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él" (Proverbios 22: 6).
Se encuentra en nuestras manos el permitir, influir, o no, que nuestros hijos tengan Valores Cristianos y se dirijan a Dios, a través de Jesús, y nosotros, (porque la 1ra educación está en el hogar) los debemos formar con esos valores, y luego la escuela y la iglesia nos acompañará para ayudarnos. La familia siendo la primera educadora y "maestra", es quien delega luego en la escuela y la iglesia, para que complemente la función educativa.
Porque nuestros hijos son mucho más impresionados por lo que nosotros hacemos, que por lo que nosotros decimos.
Ya es hora de que los cristianos levantemos en alto la bandera de la buena educación, y la educación cristiana, sin dudar que es la mejor inversión, y el mejor testamento que podamos hacer a nuestros hijos alguna vez en la vida.
¿Existe algo más importante? ¿Estamos cumpliendo con nuestra responsabilidad? Un día Dios nos preguntará; ¿Dónde están los Padres?
¿Quieres saber más de lo que dice Dios sobre los padres y los hijos?
Busca a Dios, contáctate con un cristiano y/o una iglesia que enseñe de Cristo y la Palabra de DIOS. "La Biblia". ¡No te arrepentirás!
¡Dios te bendiga! ¡Hasta la próxima semana!
Luis Rodas
Varela 447- (ex-Rivadavia) - Campana - Tel. 427296 - luisgurodas@yahoo.com.ar




