Cuando damos los primeros pasos en nuestra carrera profesional, es muy común tener empleos por corto tiempo que no están muy relacionados con nuestra profesión o que, incluso, no tienen nada que ver con lo que estudiamos. Sin embargo, todos los empleos nos permiten desarrollar habilidades que podés destacar en tu CV.
Supongamos que tenés un conflicto con tus compañeros de trabajo por algún error en la comunicación: la forma en la que seas capaz de resolver y afrontar este tipo de situaciones también formará parte de tu experiencia laboral.
En cualquier empleo es posible adquirir habilidades tales como la planificación, creatividad, y aquellas relacionadas con las relaciones interpersonales. Lo importante en los trabajos de transición es estar atentos a descubrir qué podemos aprender mientras nos acercamos al trabajo que buscamos.
¿De qué hablamos cuando hablamos de un trabajo de transición?
Se trata de un empleo que consideramos provisorio mientras esperamos conseguir aquel puesto que realmente deseamos y en el cual nos interesa desarrollarnos.
Ya sea porque te quedaste sin empleo hace poco o porque estás buscando cambiar de aire, los trabajos de transición son una herramienta para mantenerte en actividad.
Sin embargo, hay puntos que son comunes a la mayoría de los empleos y durante tu trabajo de transición también podrás seguir formándote y adquiriendo nuevas experiencias.
¿Qué habilidades podés desarrollar en un trabajo de transición?
1. Flexibilidad: Poder adaptarse a los cambios rápidamente es una habilidad muy valorada. Siempre es positivo que una persona sepa adaptarse a diferentes situaciones y desafíos.
2. Habilidades comunicativas: Hoy en día se buscan personas capaces de escuchar, observar, comprender y relacionar ideas. Mantener una escucha abierta, un intercambio con tus superiores o tus pares te permitirá desenvolverte cada día mejor que el anterior.
3. Creatividad: Es un valor agregado que te permitirá destacarte. Pensar nuevas soluciones a problemas que se repiten, innovar en la realización de tus tareas diarias y proponer ideas disruptivas para modernizar procesos, son algunas prácticas que podés potenciar en -casi- cualquier puesto laboral.
Aunque se trate de un puesto que a priori considerás transitorio, no sabés hasta cuándo vas a estar en él o si puede generar nuevas oportunidades en tu carrera. Lo que está claro es que una empresa confió en vos, por lo que de momento tenés la oportunidad de demostrar tu valor en ese empleo.
¿Qué hacer si el trabajo de transición no está vinculado con mi profesión?
Es mucho más valioso haber estado activo en un trabajo de transición que haber estado 3 años inactivo mientras buscabas el trabajo ideal ya que, además de demostrar dinamismo, proactividad, motivación y actitud de trabajo, te permitirá seguir potenciando habilidades, ampliando conocimientos, adquiriendo experiencia, y enriqueciendo tu perfil.
Por eso, no desmerezcas tu trabajo de transición ya que puede ser la puerta a una buena oportunidad profesional dentro de esa empresa.
Además, aunque hayas decidido aplicar a puestos de transición esto no significa que paralices la búsqueda del trabajo que realmente querés. Incluso una vez que hayas conseguido un trabajo de transición, podés mantener la búsqueda del puesto objetivo. Es necesario que tu búsqueda sea continua y esté sistematizada.
Quizás, actualmente, no estés en el puesto que soñás pero sí estás un paso más cerca de conseguirlo. Continúa tu búsqueda mientras aprovechás tu tiempo en actividad para seguir adquiriendo nuevas habilidades, experiencias y desafíos.
Fuente: https://www.bumeran.com.ar/



