Caminar por la arena resulta ser placentero; visualmente podemos admirar la obra de Dios: arena, mar y sol, son una combinación soñada, pero muchas veces la influencia del viento puede determinar cuán placentera pueda resultar esa caminata. Si vamos viento a favor a lo mejor sentiremos que avanzamos rápidamente e incluso nos arriesgaremos a mojarnos nuestros pies en el mar…pero si vamos viento en contra es posible que sintamos resistencia en nuestro andar, e incluso frío al mojarnos los pies.
Reflexionando sobre nuestra vida cristiana, quizá por momentos sintamos ese viento a favor que nos hace predicar a tiempo y a destiempo, provocando que cada mañana nos levantemos renovados y con la misión de ir y contar lo que hizo Dios con nosotros. Pero también pueda pasarnos que un viento moderado o huracanado nos haga imposible enfocarnos en contar las buenas nuevas, y veamos un paisaje desfavorable distinto al de nuestro primer amor o intención.
En ambas situaciones es bueno detenernos a orar; orar para alabar, para ponernos a cuentas con el Señor, para pedir, para interceder, y para dar gracias por todo. (Fil 4:6-7)
Es compartiendo tiempo con nuestro Creador que podremos concentrarnos más en lo que somos, que en lo que hacemos (que nos lleva a la religiosidad).
Estar quietos nos permitirá escuchar la voz de Dios y entender sus propósitos, pero tenemos que callarnos, e incluso, callar nuestra propia voz… ¡qué difíciles pueden resultarnos esos silencios y cuánto más "estar sin hacer nada"!
El tiempo de oración será una inversión en nuestras vidas, podremos hablarles a otros de Cristo porque hemos pasado tiempo con El, porque nos hemos relacionado, y tendremos la intimidad necesaria para conocer sus promesas, apropiárnoslas, hacerlas nuestras, y reclamarlas. (Juan 15:5)
Sin oración no habrá intimidad. Sin intimidad no habrá vinculo. Sin vinculo no habrá servicio. No podremos hablarles a otros de alguien a quien no le conocemos. (Mt 7:15-23)
Esto no significa que el servicio al Señor no debería importarnos, sino que el servicio pleno se logra cuando primeramente nos vinculamos con Cristo, tenemos tiempo de comunión y podemos honrarle a través de sus ministerios para la alabanza de su gloria. (Colosenses 3:23)
Cristo ya lo hizo todo en la cruz. Obtuvimos el perdón por gracia, y por su misericordia pasaremos una eternidad con Dios. Es por El, y para El, que el viento puede soplar a nuestro favor y avanzar; es por El y para El, que podemos estar quietos y esperar; es por El y para El, que podemos con viento en contra, confiar que estamos siendo sostenidos por el Dios todopoderoso.
"Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra". (Salmo 46:10)
¿Quieres saber cómo estar quieto, para profundizar tu relación con Dios?
Busca a Jesús, y/o contáctate con un cristiano y/o una iglesia que enseñe de Cristo y La Palabra de DIOS. "La Biblia". ¡No te arrepentirás!
¡Dios te bendiga! ¡Hasta la próxima semana!
María Victoria Paredes.
Varela 447 (ex.Rivadavia) - Campana - Tel. 03489.427296 - luisgurodas@yahoo.com.ar




