El cáncer de cuello uterino es el cuarto tipo de cáncer más frecuente en las mujeres de todo el mundo y el cuarto como causa de muerte por cáncer. En Argentina ocupa el tercer lugar en incidencia y representa la principal causa de muerte por cáncer ginecológico. La vacunación y los chequeos de rutina permiten reducir sensiblemente la incidencia y la mortalidad.
Cada día 12 pacientes reciben un diagnóstico de cáncer de cuello uterino (cérvix) en la Argentina. Son 4.600 casos nuevos por año, por lo que representa el tercer tumor más frecuente en mujeres según las estadísticas del Ministerio de Salud de la Nación.
Los expertos destacan que la prevención permite reducir sensiblemente la incidencia de la enfermedad, mientras que la detección temprana juega un rol determinante para acceder a tiempo a tratamientos que brindan altas tasas de curación.
"Más del 90% de los casos de cáncer de cérvix son producidos por los subtipos oncogénicos del Virus de Papiloma Humano (VPH o HPV, por sus siglas en inglés). La vacunación contra este virus es la principal estrategia de prevención, así como el cuidado en las relaciones sexuales con métodos de barrera (preservativos o diafragma) para evitar el contagio y la transmisión del virus", detalla la oncóloga clínica Ana Laura Mendaña (MN 135188), miembro del equipo de Ginecología Oncología del Instituto Alexander Fleming.
Las vacunas
En 2011 la vacuna contra el VPH se incorporó al calendario nacional para niñas de 11 años y a partir de 2017 se extendió también a los varones de la misma edad. Es gratuita y obligatoria.
El Oncólogo Clínico Gonzalo Giornelli (MN 95788), Jefe de área de Ginecología Oncológica del IAF, destaca que su aplicación reduce "significativamente el riesgo de contraer los subtipos que más comúnmente producen cáncer de cérvix" y agrega que es suministrada a los 11 años porque "la efectividad de la vacuna es mayor cuando se hace antes del inicio de las relaciones sexuales, es decir, de la posibilidad de exponerse al virus".
"Una pregunta muy frecuente es si pueden vacunarse aquellas pacientes que no se han vacunado a los 11 años o las que presentaron verrugas vulvares o resultados anormales en el Papanicolaou. Y la respuesta es que sí. La vacunación está indicada en mujeres entre los 9 y los 45 años, aún con antecedentes de verrugas vulvares o resultados de citologías anormales", puntualiza Fabiano.
Detectar a tiempo
Las estadísticas oficiales del Ministerio de Salud indican que 2.200 mujeres mueren cada año como consecuencia del cáncer de cuello uterino. Detectar lo más temprano posible una lesión precursora o incluso el tumor es fundamental para acceder a tratamientos oportunos y disminuir la mortalidad.
"Contamos con dos estrategias de prevención secundaria. La primera y más antigua es la realización de la citología cervical (Papanicolaou) y la colposcopía. Y la segunda es la detección del VPH mediante un test que se realiza tomando una muestra por vía vaginal. Con esta prueba se puede detectar no solo la presencia del VPH sino también el serotipo y determinar si pertenece al grupo de alto o bajo riesgo", apunta la Dra. Fabiano y recuerda que sólo un pequeño porcentaje de pacientes portadoras del virus tendrá alguna lesión causada por el mismo.
Señales de atención
La principal estrategia para la detección temprana es realizar los controles ginecológicos anuales. Sin embargo, hay algunas señales a las que conviene prestar atención.
Si bien en la mayoría de las pacientes el cáncer de cuello uterino no causa síntomas, en algunos casos pueden ocasionar:
- Dolor pelviano.
- Dolor y/o sangrado con las relaciones sexuales o posterior a las mismas.
- Flujo vaginal anormal (abundante o maloliente).
- Sangrado vaginal inusual o entre menstruaciones.
Fuente: Instituto Alexander Fleming y M,PR,



