En 1997 la Organización Mundial de la Salud declaró el 11 de abril como Día Mundial del Parkinson, coincidiendo con el aniversario del nacimiento de James Parkinson, neurólogo británico que en 1817 describió lo que en aquel tiempo llamó Parálisis Agitante.
A nivel mundial la enfermedad de Parkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente después de la enfermedad de Alzheimer. Un 10% de los casos se explican por factores genéticos (hereditarios) y en el 90% restante la causa es desconocida, aunque probablemente depende de varios factores, principalmente de naturaleza genética (no hereditaria) y ambiental.
Se trata de un proceso crónico, progresivo y degenerativo que se enmarca dentro de los trastornos del movimiento.
Los síntomas aparecen por la afectación en la producción de dopamina, un neurotransmisor que ayuda a controlar el movimiento muscular. Al inicio de los síntomas ya se han perdido cerca del 60% de las células que producen dopamina reduciéndose los niveles en un 80%.
El síntoma más importante a la hora del diagnóstico es la bradicinesia, que significa lentitud en los movimientos, especialmente con aquellas actividades que implican movimientos de pequeña amplitud, precisos, y que requieren cierta habilidad, como escribir, coser o afeitarse.
El síntoma más conocido (pero no el más importante) es el temblor. Se trata de un temblor que aparece en el reposo, o sea, cuando la persona está distraída, caminando, mirando televisión, conversando, etc., desapareciendo al adoptar una postura o al ejecutar una acción. Afecta sobre todo a los brazos y con menor frecuencia a las piernas, labios, lengua y mentón.
Es importante señalar que existen muchas otras causas que pueden originar temblor y por tanto, que no todas las personas con temblor padecen enfermedad de Parkinson.
La rigidez es otro de los síntomas característicos y afecta principalmente la región distal de las extremidades, y consiste en la resistencia ofrecida por brazos y piernas cuando el médico trata de flexionar o extender dichas extremidades.
Existen también trastornos posturales y de la marcha. La postura habitual tiende a la flexión del tronco, del cuello y de las cuatro extremidades. La marcha también se altera, con tendencia involuntaria a irse o caer hacia delante y realizando pasos cortos. Los trastornos posturales y de la marcha aumentan en los lugares estrechos (pasillos, umbrales de las puertas) y mejoran en los espacios amplios y poco concurridos.
Además de los síntomas que caracterizan a la enfermedad, existen otros que la acompañan tales como trastornos del olfato, fatiga, dolor, calambres, dificultad en la deglución (principalmente para masticar o tragar alimentos), alteración en el ritmo diurético, disfunción sexual (disminución de la libido), cambios en el humor, fragmentación del sueño, pesadillas, sueños vívidos, etc.
No existe ningún examen específico para diagnosticar esta enfermedad. Por medio de un interrogatorio minucioso, una exploración física y neurológica completa, y estudios complementarios que descarten otras enfermedades posibles, el médico neurólogo podrá realizar el diagnóstico de enfermedad de Parkinson.
A diferencia de otras enfermedades del cerebro, para los síntomas de la enfermedad de Parkinson se dispone de varios tratamientos médicos (farmacológicos y no farmacológicos) y/o quirúrgicos eficaces. Y aquí vale la pena aclarar, que no todos los pacientes que padecen esta enfermedad son candidatos a cirugía. Existen criterios de inclusión muy claros para aquellos que podrían beneficiarse con esta técnica. Las características necesarias las cumple aproximadamente el 10-15% de la población con enfermedad de Parkinson.
La esperanza de vida de las personas con Parkinson es parecida a la de la población no afectada, pero su estado de salud va empeorando de manera más significativa con los años. Por eso es importante el reconocimiento de los síntomas, ya que el diagnóstico temprano nos permite implementar todas las estrategias terapéuticas para mejorar el estado físico y retrasar la progresión de la enfermedad, permitiendo una mayor autonomía e independencia para realizar actividades de la vida diaria.
Dra. Luciana Denegri. Neuróloga de Adultos (M.N.: 114036 / M.P.: 227641) - Centro Médico Rawson - cmrawson.com.ar - Tel. 03489-290440 / Whatsapp: 03489-555606



