Estaba previsto poder terminar todo el trabajo en 2024, pero la pandemia atrasó los cronogramas pautados y habrá que esperar para ver el renacer de la histórica catedral, arrasada por las llamas el 24 de abril de 2019.
La catedral, de más de 800 años de antigüedad y símbolo de la arquitectura gótica francesa, sufrió graves daños producto de un incendio declarado en el edificio y que se extendiera por el andamiaje utilizado para los trabajos de reparación que se hacían en ese momento.
La tarde del 15 de abril de 2019 dejó imágenes de las llamas devorando parte de la cubierta del templo y la caída de la aguja, construida en 1859 en sustitución de otra previa, construida a mediados del siglo XII.
Días después del incendio, Macron se comprometió a reconstruir Notre Dame en un plazo de cinco años, para abril de 2024, sin embargo, se estima que no se cumplirá con la fecha debido a la interrupción provocada por la pandemia de coronavirus,
"Si la restauración de Notre Dame nos importa a todos, es porque es un símbolo de la resiliencia de nuestro pueblo, de su capacidad para superar las dificultades", destacó Macron en el primer aniversario del incendio.
Antes del incendio, la catedral recibía millones de visitantes, se realizaban 2.400 misas y 150 conciertos al año.
La catástrofe provocó una ola de donaciones sin precedentes, con casi 844 millones de euros (913 millones de dólares) procedentes de 340.000 donantes de 150 países, según el organismo público encargado del proyecto de restauración.
Paralelamente a las obras en la catedral, continúan los trabajos de restauración en talleres artesanales de toda Francia.



