Salud y Sexología
El deseo sexual es lo que nos mueve al encuentro con otra persona o con unx mismx, las ideas que movilizan nuestros sentidos y nos lleva a la búsqueda del placer. Se pone en juego el erotismo, las fantasías, la pasión... también la realidad que nos rodea y las experiencias vivenciadas en nuestro pasado
Generalmente se cree que DEBEMOS tener un deseo sexual activo. A partir de la pubertad, esperamos que nuestras ganas de relacionarnos íntimamente aparezcan periódicamente y de manera espontánea. Es por lo que, cuando ese Deseo "no está" nos preocupamos, pero rara vez consultamos rápidamente
Lo cierto es que en nuestro interior sabemos que es un tema importante, pero como la sexualidad aún sigue siendo tabú; preferimos poner excusas como: "debe ser la edad", "ya no estoy para esas cosas", "soy ma-padre y eso me consume toda la energía", que el trabajo, el estudio, etc… Suele ser cuando ya nos enfrentamos a un problema con nuestras parejas (que SI tienen deseo) o bien, cuando estoy por entrar en una relación nueva, que casi que nos vemos obligados a "resolver el asunto".
Lo cierto, es que hay tantos factores que influyen en nuestro deseo sexual, que debemos analizar cuidadosamente todos ellos (y de manera personal e individual) para ver qué lo está afectando.
Veamos algunas cuestiones generales que suelen traer confusión y, por supuesto, angustia:
1. El deseo es dinámico: No siempre voy a tener el mismo deseo sexual durante toda mi vida. Aunque esté en pareja o sin ella, aunque tenga buenos vínculos afectivos y estables. Puede haber momentos en que sienta mayor intensidad en mi deseo y necesidad de encuentros, y otros momentos en los que no. Sin que esto signifique un problema a tratar.
2. El deseo NO es espontáneo: Lejos de lo que hemos aprendido en las películas, en las que los actores se miran y brota la pasión entre ellxs; o en los recuerdos de amores adolescentes o inicios de relaciones vinculares, en las que "queríamos estar juntxs todo el tiempo"… suelen ser etapas en las que no sólo están favorecidas por un impulso hormonal propios de estas etapas, sino que, de manera imperceptible, le dedicábamos tiempo al erotismo, a fantasear, a "ratonearnos" con lo que pasaría en algún futuro encuentro… ¿O acaso no estábamos "preparándonos" (física y psicológicamente) 2hs antes de algún encuentro amoroso? Eso, con el tiempo, dejamos de hacerlo… y con las fantasías, se va nuestro deseo.
3. Siempre me tengo que preguntar: ¿Tengo deseos de desear? Y, por supuesto, puede haber 2 respuestas. Si la respuesta es NO, no hay nada que tratar, ni resolver ni investigar. Hay personas que son felices sin deseo sexual y eso ¡ESTÁ BIEN! Nadie nos puede obligar a sentir algo y mucho menos nos pueden obligar (u obligarnos a nosotrxs mismxs) a hacer algo que no queremos. Pero debemos ser clarxs con nuestra pareja (Más aún si su deseo es diferente al nuestro).
Pero si la respuesta es SI; hay muchos cambios que podemos hacer. Debemos analizar la parte orgánica: En especial la endócrina. Después evaluaremos cada situación en particular, con sus respectivos antecedentes médicos personales. Y a la vez, debemos conocer la realidad de cada consultante; su historia sexual, sus vínculos, la educación sexual que ha recibido. Se puede trabajar de manera individual o en pareja.
No hay una receta universal ni mágica. Se necesita voluntad y constancia, pero los resultados son notables y muy positivos.
El deseo sexual se construye y estoy ahí para acompañarte en ese proceso.
Dra. Romina Barraza - Médica sexóloga - (M.N.: 154156 / M.P.:552214) - Centro Médico Rawson - cmrawson.com.ar - Tel. 03489-290440 / Whatsapp: 03489-555606



