No existe tratamiento curativo del asma. Sin embargo, los tratamientos disponibles son útiles para ayudar a controlar los síntomas.
El asma es una enfermedad donde existe una inflamación de los bronquios que hace que estos se estrechen y sean muy sensibles frente a una gran variedad de estímulos del ambiente. En los bronquios se produce un moco viscoso y espeso que, junto a la contracción del músculo (broncoespasmo), provoca atrapamiento del aire en los pulmones. Esto produce los síntomas característicos: falta de aire, opresión torácica, tos, silbidos. Esta afección es variable, con períodos en que empeora y otros en que mejora, y también tiene cambios durante el día y la noche. Puede aparecer en la infancia o a cualquier edad; también puede permanecer largos años en silencio y volver a dar síntomas luego de un período sin ellos.
La inhalación de algunas sustancias llamadas alérgenos es capaz de provocar síntomas en personas susceptibles. Los alérgenos más conocidos son: polen, ácaros (pequeños arácnidos, de menos de 1mm habitan en colchones, muebles tapizados, mantas, zonas de almacenaje, muñecos de peluche, etc.), hongos y medicamentos. Otras sustancias que actúan como irritantes son los gases, el humo de tabaco, la polución ambiental, los productos de limpieza y los cambios bruscos de temperatura
El diagnóstico de asma se hace a partir de la observación de los síntomas que nos indican que hay una obstrucción en las vías respiratorias
Para confirmar el diagnóstico, puede solicitar pruebas que ayudan a determinar la función pulmonar, como la espirometría que mide la velocidad del flujo del aire así como cuanto aire fluye; esta prueba proporciona información detallada del flujo máximo y permite a mostrar el funcionamiento de sus pulmones. A veces se realiza una radiografía de tórax para descartar otras posibles enfermedades. En aquellos casos en los que se sospeche que la causa del asma es la exposición a alguna sustancia habrá que realizar las pruebas de alergia.
No existe tratamiento curativo del asma. Sin embargo, los tratamientos disponibles son útiles para ayudar a controlar los síntomas. Diversos medicamentos tienen efecto antiinflamatorio pero los más potentes y eficaces son los corticoides. Los broncodilatadores son un grupo de medicamentos que relajan el musculo bronquial. En general se usan combinados con los corticoides en dispositivos para administrarse en forma inhalatoria.
El asma puede ser efectivamente controlada y mejorada, por lo que no hay que resignarse a vivir con las limitaciones que esta afección genera. Es fundamental controlarse periódicamente con su Neumonólogo y seguir el tratamiento acordado con el profesional.
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