Algunos dicen que equilibra el organismo y aporta nutrientes y minerales esenciales. Sus detractores advierten sobre los riesgos a la salud, ya que no está incluida en el Código Alimentario.
La última tendencia es beber agua de mar. Sí, como leyó: ingerir este líquido salado diluido en agua potable sería beneficioso para la salud según algunos especialistas aunque otros ponen el grito en el cielo.
El uso de agua de mar con fines medicinales se conoce desde hace siglos. Históricamente se le han atribuido numerosas propiedades como cicatrizante, antiséptico y desinfectante. Hipócrates, padre de la medicina, describió su uso por vía externa en afecciones de la piel, y tratamiento del dolor. En el siglo XVI, el rey de Francia, Enrique III, recibió tratamientos marinos por consejo de su médico.
En 1897, René Quinton, fisiólogo y naturalista francés fue por más: realizó los primeros experimentos del uso del agua de mar en sus pacientes por vía intravenosa y bajo supervisión hospitalaria. El tenista Rafael Nadal fue noticia en 2015 cuando bebió ampollas de agua de mar hipertónica en plena ronda del Open de Australia. Se trataba de agua de mar envasada por Laboratorios Quinton, una firma española que la extrae del golfo de Vizcaya, la procesa y envasa para el consumo de los deportistas.
Hace un año y medio, las médicas María Alejandra Rodríguez Zía junto a María Teresa Ilari Valentí y el licenciado Mariano Arnal, escribieron el libro El agua de mar, de Fundación Aquamaris, donde explican por qué el agua del mar es uno de líquidos más completos del planeta, cómo se debe beber para lograr los efectos curativos y todas las afecciones que pueden ser tratadas con esta bebida.
Si bien algunos países de Europa como España y de Latinoamérica como México y Puerto Rico está aprobado el consumo de agua de mar para uso culinario y como complemento nutricional, en Argentina no es legal comercializar el agua marina ya que no está incluida en el Código Alimentario.
Más allá de estas voces a favor del consumo del agua de mar y sus beneficios para la salud, hay especialistas que están en contra de la tendencia de consumirla y sobre todo de rocolectarla del mar y consumirla directamente.
Otro factor de riesgo que se analiza es el alto contenido de sodio. En promedio, el agua de mar tiene 35 gramos de sales minerales por litro de agua. Esta es una concentración mayor que la que puede soportar nuestro organismo.
Uno de los inconvenientes para comercializar el agua marina en el país tiene que ver con que para que un producto se incluya en el Código Alimentario tiene que tener normas de producción normalizadas y estandarizada, y no existen.



