Buenos Aires (Especial de NA por Martín Hermida) -- Lejos por el momento de la posibilidad de cerrar un entendimiento comercial ambicioso con la Unión Europea, los países que integran el Mercosur dieron en los últimos días algunos pasos en busca de ampliar sus fronteras dentro del continente y fortalecerse, y como prueba de ello firmarán finalmente, la semana próxima, el acuerdo de ¨complementación económica¨ al que se había llegado con la Comunidad Andina de Naciones (CAN).
Se trata de ponerle un broche de oro al convenio al cual habían arribado los cancilleres a fines del año pasado, en el que se preveía que durante este año debía terminarse de negociar qué productos se incluían dentro de los diferentes plazos acordados para la eliminación de aranceles (de cero a quince años).
Como recién ahora se pudieron cerrar todas las listas con las preferencias y plazos que otorga y recibe cada uno de los países, se resolvió finalmente suscribir el acuerdo.
En este juego, la Argentina tuvo un papel importante, y mientras se espera que los cancilleres de todos los países involucrados estampen sus firmas en ese convenio el lunes que viene en Montevideo, ya se hacen cuentas: se calcula que con la incorporación de Colombia, Ecuador y Venezuela (el otro integrante de la CAN es Perú, ya asociado al Mercosur) como socios del bloque conformado por Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, habrá un mercado común de 350 millones de habitantes, el quinto en importancia como espacio económico mundial.
La decisión de firmar el acuerdo se cerró en un encuentro del Grupo Mercado Común llevado a cabo en Brasilia esta semana, que incluyó, además, la decisión de crear un Grupo de Alto Nivel que tendrá como misión analizar la modificación del Protocolo de Ouro Preto.
Como el encuentro que se llevará a cabo el lunes en Montevideo se da en el marco de una reunión de la ALADI (Asociación Latinoamericana de Integración) también estará allí el flamante canciller chileno, Ignacio Walker, el mismo que generó el enojo del presidente Néstor Kirchner por sus críticas hacia su figura y hacia el peronismo (enmarcadas ellas en un artículo que ya tiene más de cinco meses de antigüedad).
Su par argentino, Rafael Bielsa, no tendrá más remedio que estrecharle la mano cuando se vean cara a cara. El propio Bielsa, cuando el tema cobró gran trascendencia, había dicho que no imaginaba a su jefe, el presidente Kirchner, dándole la mano a Walker ni siquiera en un encuentro protocolar.
Volviendo sobre el acuerdo con la CAN, aunque los montos que se manejan en este caso no tengan el volumen que podría implicar, por ejemplo, la concreción de un acuerdo Mercosur-Unión Europea, el objetivo apunta más hacia lo político: dar una señal de que los países de esta parte del mundo avanzan en procesos de asociación y que desde esa posición podrían también pararse frente a otras discusiones importantes, como por ejemplo la del ALCA (el Area de Libre Comercio de las Américas, impulsada por los Estados Unidos).
Uno de los promotores principales de la puesta en marcha de una especie de ¨Confederación de Naciones Sudamericanas¨ (algo así como la Unión Europea para América del Sur) es el ex presidente y actual titular de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur, Eduardo Duhalde.
El ex jefe de Estado imagina a esa confederación precisamente como un espacio común desde el cual, a pesar de las diferencias de volúmenes de comercio, producto bruto, exportaciones y otras variables económicas, un conglomerado de naciones pueda alzar su voz con mayor fuerza a la hora se sentarse a la mesa de negociaciones internacionales.
En la reunión llevada adelante esta semana en Brasilia, la delegación argentina estuvo encabezada por el subsecretario de Integración Económica, Eduardo Sigal.
Al referirse a la posibilidad de que se modifique el Protocolo de Ouro Preto, el funcionario subrayó que sería importante porque permitirá sumar elementos para avanzar en el ¨perfeccionamiento y la profundización del Mercosur¨.
En tanto, también la semana próxima habrá otras novedades referidas al Mercosur: el bloque sudamericano iniciará una serie de contactos formales con el denominado Sistema de Integración de Centroamérica (SICA), en la búsqueda de alcanzar un acuerdo comercial entre las dos regiones.
Para la Cancillería argentina, la intención de Iniciar un diálogo comercial con centroamérica ¨demuestra que el Mercosur sigue expandiéndose, estableciendo acuerdos comerciales con el objetivo de conquistar terceros mercados que permitan colocar nuestros productos en el mundo¨.
El miércoles próximo, pero en Europa, también habrá un encuentro que involucrará a los negociadores del Mercosur que trabajan en pos de un acuerdo con la UE.
La reunión será con el comisario europeo de Comercio, Pascal Lamy -que a fines de este mes dejará ese cargo en pos de la renovación de todos los puestos ejecutivos de la Comisión Europea-.
Aunque la esperanza es lo último que se pierde, ya nadie duda que no habrá acuerdo -o al menos el acuerdo que se imaginaba- entre los dos bloques hasta el año próximo. Las culpas, compartidas, tienen que ver con la falta de coincidencias en las ofertas que cada uno de los sectores hizo para abrir sus mercados.
Desde los dos lados del Atlántico mantienen firmes sus posiciones pero no queman todas las naves: hay voluntad para que, durante el 2005, se cierre un entendimiento amplio. Pero por ahora, el final de esa batalla todavía aparece lejano.



