Tanto su ex pareja, Franco Moreira, como el amigo de éste, Matías Oviedo, se echan la culpa mutuamente a la hora de declarar quién disparó la escopeta.
Familiares y allegados a Keila Moreira se reunieron ayer por la mañana en las puertas del Tribunal Criminal 2 de Campana para presenciar la primera jornada del juicio oral y público por el femicidio de Keila Moreira (16), quien falleció minutos después de recibir un escopetazo a quemarropa el sábado 17 de octubre de 2020.
En el lugar, también estaban presentes integrantes de la Asamblea Permanente de Mujeres y Disidencias de Campana y del equipo femenino del Otamendi Fútbol Club. Sin embargo, por razones sanitarias en función de la 4ta. ola de contagios de Covid 19, los jueces Mariano Chausis, Daniel Rópolo y Federico Martinengo permitieron ingresar a la sala sólo a 9 personas del público.
El homicidio tuvo lugar en una vivienda en Las Praderas donde Keila y su pareja, Franco Moreira, convivían hacía un mes. El otro imputado es un amigo de Franco, Matías Oviedo. Ambos, al momento del hecho tenían 19 años.
"Sus declaraciones son contradictorias, y se echan la culpa mutuamente", comentó una fuente de los tribunales de Del Pino y agregó: "Uno dice que estaba presente en la escena, y vio cómo se escapó el tiro accidentalmente; mientras que el otro dice haber escuchado el disparo y cuando entró a la habitación encontró a su amigo con el arma en la mano y a Keila tirada en el piso, todavía con vida".
Por su parte, los abogados patrocinantes de ambos, individualmente plantearon que no está probada la "coautoría" del hecho (tal como está planteada la acusación en la causa cuando fue elevada a juicio), y que sus defendidos son ajenos al hecho. "Si uno de los dos no confiesa, a esta altura es casi imposible que pueda determinarse quién de los dos disparó la escopeta. Para mí los abogados juegan a esa: hacerlos zafar de la figura de Homicidio, y bajarles la pena a Abandono de Persona, por ejemplo…"
Faltaba poco para las 20 horas de ese sábado cuando Keila recibió un escopetazo a quemarropa sobre su cráneo. Estaba en la vivienda de Carreto al 500, en Las Praderas, junto con Franco Moreira y Matías Oviedo.
La secuencia de los hechos sugieren que ambos acusados en ningún momento pensaron en prestarle ayuda a Keila, sino en escapar de la escena en el auto de Franco, hacia la localidad de Rincón de Milberg, Partido de Tigre, de donde es oriundo Oviedo. Moreira estuvo prófugo de la Justicia 11 días, y Oviedo, recompensa mediante, 1 año.
"Ponéle que no hay coautoría como dicen ellos, entonces, ¿Por qué escaparon juntos?", se preguntó la fuente y agregó: "También habría que preguntarse por qué Oviedo estaba parando en lo de Moreira… y cómo es que Moreira, con sólo 19 años y sin ocupación conocida, tenía recursos como para alquilar una vivienda, mantener a Keila, y ser dueño del Renault Clío en el que escaparon, además de tener una escopeta… pero de eso no habla nadie".
Los jueces Chausis, Rópolo y Martiengo están al frente del proceso (Foto: gentileza INFOZC)
Familiares y allegados a Keila se reunieron ayer por la mañana en las puertas del Tribunal Criminal 2.
Matías Oviedo y Franco Moreira, no confesaron quién de los dos disparó la escopeta.



