Muchas son las veces que, de regreso de unos merecidos días de vacaciones, estamos deseando volver a nuestro hogar, recuperar nuestra rutina habitual y la tranquilidad de nuestra vida diaria. Pero, después de esos días de descanso en los que no debíamos preocuparnos de las responsabilidades del hogar, de la escuela de nuestros hijos y del trabajo, nos sentimos sin fuerzas y hasta nos invade el desánimo; y es en este momento donde preocupaciones nos afectan desmesuradamente.
Después de uno de esos días de los denominados "difíciles", un hombre que después de saberse sin trabajo, también se entera de la pérdida de un amigo muy querido. Por la noche, se encontró con dificultades para dormir. En el transcurrir de la noche, en su cama y mirando al techo de su cuarto, dijo: "Dios mío, tú estás ahí y, si bien este día me resulto de pérdidas, no quiero perder tu amor y compañía"
Varias son las variantes de luchas a las que debemos enfrentarnos y cada uno de nosotros tenemos la nuestra que, pudiendo ser diferente, podría llegar a ser igualmente aflictiva. Y, a resultas de las mismas, es así que podemos sentimos desalentados, débiles, impotentes y hasta mismo completamente solos. Pero, no es así; no estamos solo. ¡Hay que seguir adelante!, sin miedo a perder; porque siempre tenemos al Señor a nuestro lado dándonos su compañía y amor. Y, si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?
Podremos estar sufriendo, pero si prestamos atención oímos la voz del Señor en todo instante diciéndonos: "Ten buen ánimo"...
¿Quién puede llegar a decir que no pasado por días angustiantes, difíciles y hasta desalentadores, alguna vez en la vida? Y, quién nos mantuvo en pie en esos momentos, es nuestro Señor Jesucristo que, dispuesto y atento, nos ofrece su brazo amigo para que nos aferremos a él.
¿Qué es lo que nos está faltando? ¿El ánimo o la presencia de Jesús en nuestro corazón? Con certeza podemos decir que sólo basta tener a Jesús con nosotros, y el coraje volverá. Esto es seguro. Cristo está siempre presente, jamás estamos solos.
Desde la ciudad de Campana (Buenos Aires), recibe un Abrazo, y mi deseo que Dios te bendiga, te sonría y permita que prosperes en todo, y derrame sobre ti, Salud, Paz, Amor, y mucha Prosperidad.
Claudio Valerio / ®Valerius



