Se conocieron entre lunes y jueves un conjunto de nuevas medidas que tomaron en tandem el Ministerio de Economía, el de Desarrollo Productivo y el Banco Central para regular el flujo de importaciones. A raíz de las acusaciones de la vicepresidenta el gobierno puso la lupa en el comercio, sin desconocer que el grueso del déficit se genera por la suba del precio de los combustibles y una mayor demanda de insumos importados asociados a la recuperación. Pero la pérdida de reservas del Central tiene que ver con el comercio, no con operaciones financieras como a fines del año anterior y había que tomar cartas en el asunto.
Hagamos un breve repaso: la demanda de divisas para pagar el costo del transporte del comercio internacional no entró en la bateria de nuevas regulaciones y es un problema que enfrentan todos los países del mundo dada la coyuntura que impuso la guerra. El costo de fletes viene subiendo desde fines de 2020, mientras en mayo de este año el valor unitario fue de USD 113 la tonelada, un año atrás costaba USD 73 y en 2020 USD 58 la tonelada. Prácticamente se duplicaron los valores. Otra operación que aspira las reservas es el turismo, y esto incluye la compra financiada con tarjetas de crédito de productos a través de internet. Los pasajes y paquetes turísticos ya estaban regulados y con la normativa difundida el pasado jueves se dejarán de financiar los envíos postales. Por último las divisas usadas para cancelar la deuda externa contraída por grandes empresas si bien está regulada (las firmas solo pagan el 40% de grandes cuotas debiendo refinanciar el resto), se llevó, de forma similar que el turismo, un neto de alrededor de USD -2.500 millones en los primeros cinco meses del año.
Con las nuevas restricciones el gobierno busca ahorrar alrededor de US$ 1.000 millones por mes, según declaró el presidente del BCRA, y llevar de esta forma a las importaciones a la zona mensual de los USD 6.500 millones (versus el récord de USD 7.800 millones en mayo y un valor cercano a los USD 9.000 millones que habrían anotado en junio). El aspecto destacado de la Comunicación "A" 7532 es que los bienes que ingresan ingresan con Licencias No Automáticas (LNA) tengan que ser financiados a seis meses. Las LNA representan el 17% de las importaciones argentinas y se aplican generalmente a productos que se fabrican localmente y a bienes de consumo final.
Según un artículo de Ámbito Financiero, con el diferimiento en el pago de importaciones que ya rige, el Banco Central logró ahorrar nada menos que USD 4.000 millones en los primeros cinco meses del año. Esa diferencia surge al comparar el balance acumulado de las operaciones en el mercado de cambios y el saldo de la balanza comercial estimado mensualmente por INDEC que computa específicamente el monto de los volúmenes despachados.
Actualmente las importaciones que se rigen por el sistema de licencias no automáticas (las "SIMI A") pueden acceder al mercado de cambios por un monto equivalente al promedio mensual de importaciones de 2021 más 5% o de 2020 más 70%. Si exceden los mismos deben financiarse a 180 días. Lo mismo ocurre con las importaciones de servicios en tanto en el caso de bienes suntuarios el plazo es de 360 días.
En declaraciones radiales el ministro de Economía justificó así la medida: "siempre que hay controles de cambio (...), hay brecha cambiaria y cuando hay brecha cambiaria es muy importante la administración del comercio exterior", para luego reconocer que fueron las importaciones energéticas las que presentaron un crecimiento acelerado (del 205% ia. promedio) en los primeros cinco meses del año. Si la brecha cambiaria estimulaba el adelanto de importaciones a un dólar barato, las restricciones para financiarlas buscan desalentar esas operaciones.
Hoy, según indican distintos medios de prensa, podrían verse afectados, en el caso de las alimenticias, algunos productos usados para el embalaje y laminados, y también algunas importaciones puntuales que completan la oferta local como atún, palta y bananas. En higiene y limpieza, hay mayor peso de insumos importados y las restricciones desdibujan el precio al cual la empresa recompone esas existencias. De igual forma, en la industria metalúrgica y automotriz algunos importadores de insumos están pasando precios a dólar blue porque dicen que no van a tener otra forma de acceder a las divisas necesarias. Esta es la principal alarma que encienden este tipo de medidas, que son como dijimos necesarias, la posibilidad de encarecer aún más la producción local y retrasar el funcionamiento de las cadenas de valor.
Dinámica de las importaciones de bienes intermedios y la actividad, % var ia.



