El Directorio del Fondo Monetario Internacional sorprendió este viernes a varios funcionarios del gobierno al aprobar en simultáneo las metas del segundo y tercer trimestre (que estaban programadas para fines de octubre), y a su vez consideró necesario halagar la gestión del nuevo equipo económico, que marcó la gestión del tercer trimestre, en su comunicado ante la prensa. La gestión Massa fue decisiva para apretar el torniquete fiscal, recobrar cierta confianza en los mercados de deuda para achicar la asistencia monetaria al Tesoro y llevar aire a la acumulación de reservas a través del dólar preferencial para el sector sojero.
En un análisis pormenorizado el Centro de Estudios de Economía Política (CEPA) explicó que "en el segundo trimestre, la meta fiscal se cumplió por escaso margen gracias a la utilización de tres recursos contables: 1) se reasignó la descomposición trimestral para dar más margen al segundo trimestre; 2) se recalculó el PBI nominal con una inflación superior a la proyectada, lo cual modifica el déficit objetivo medido en pesos corrientes; y 3) se ´patearon´ todos los pagos de caja, generando un salto importante en la deuda flotante. En suma, estas herramientas permitieron salvar la meta del segundo trimestre, pero dejaron problemas para los trimestres siguientes".
De igual modo se advierte que el principal elemento que jugó a favor del cumplimiento de la meta fiscal del tercer trimestre fue el ingreso fiscal extraordinario que generaron los derechos de exportación sobre la soja. Los más de USD 8.100 millones que entraron al Banco Central durante el mes de septiembre colocaron al gobierno en la puerta de un nuevo conflicto: desde el sector reclaman un "dólar maíz" para liquidar la cosecha, también en $200. Otros problemas identificados fueron, por ejemplo, la suba de los costos para alimento de cerdos y pollos. El viernes el Central volvió a vender dólares para equilibrar el mercado pero se espera un octubre benévolo con el desembolso (inmediato) del Fondo tras la aprobación del directorio, por USD 4.100 millones, y los nuevos créditos del BID por USD 1.200 millones.
En tanto, el Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO) adelantó en su informe sobre el presupuesto de la Administración Pública Nacional que el gasto devengado de septiembre (que publicará oficialmente el Ministerio el jueves 20 de octubre) cayó en términos reales por tercer mes consecutivo; en lo que viene siendo un claro sesgo de la gestión massista. En julio el gasto cayó -10,6% interanual en términos reales, en agosto retrocedió -20,6% y en septiembre 16% para igual comparación. El componente de pagos en concepto de deuda pública fue el que más creció en septiembre, seguido de los servicios sociales, advirtió el CESO. En tanto, la ejecución promedio de la Administración fue del 71,1%.
Durante la semana pasada ministros y otros funcionarios asistieron a las reuniones (de más de 11 horas) en la comisión de Presupuesto y Hacienda de la cámara de Diputados para brindar información de sus carteras en el marco de la discusión del Presupuesto 2023. Los legisladores lograron que se presentaran todos ellos mientras tiempo atrás solo lo hacía un número reducido. Algunos artículos se debaten entre las bancadas: sobre la facultad del Ejecutivo para retener fondos de provincias que mantienen deudas de larguísima data con Cammesa (inconstitucional para la UCR); así como la prorroga de los topes a retenciones que habilitan una suba en carne, trigo y maíz que el ministro Bahillo aseguró no se concretará; la posibilidad de rediscutir partidas presupuestadas ante un yerro muy grande en la inflación proyectada también fue puesta sobre la mesa por parte de Evolución Radical. Los subsidios al transporte del interior y el detalle de las obras públicas en un año electoral formarán parte de la negociación que continua también esta semana, con la intensión de llegar al recinto a más tardar el miércoles 26.



