El pasado martes INDEC publicó el dato de la evolución de la industria y la construcción en el mes de septiembre. La primer creció 4,2 por ciento respecto de igual mes de 2021, anotando así una desaceleración marcada: en los primeros nueve meses del año creció a un ritmo del 6%. En tanto en la comparación intermensual retrocedió -0,2% y fue la quinta marca negativa en el año. La construcción, en tanto, cayó -2,9% en la comparación respecto de agosto (la segunda caída intermensual consecutiva) y en la comparación respecto de septiembre del año anterior creció 5,2% también desacelerando.
Los rubros más relevantes para la industria nacional son alimentos y bebidas, el complejo automotriz, las industrias metálicas básicas, indumentaria y calzado, los productos de abastecimiento al rubro de la construcción, las sustancias químicas y la maquinaria; para nombrar los primeros. De este grupo la automotriz, el rubro de textil, indumentaria y calzado y la fabricación de máquinas (que básicamente se trata de maquinaria agrícola) exhiben altas tasas de crecimiento; inclusive en septiembre. Arriba del 25% en la comparación interanual. En tanto exhiben un comportamiento más tímido las restantes ramas.
Se especula con una desaceleración del ritmo de crecimiento de la economía en este último tramo del año, situación que se mantendrá en 2023. Si se tiene en mente que un crecimiento del 10% durante el 2021 pospandémico no sirvió para mejorar la calidad de vida de la gente, aunque profundizó algunos desequilibrios macroeconómicos (básicamente la disponibilidad de reservas), quizás se abre una oportunidad ante la nueva coyuntura.
Otros dos indicadores difundió INDEC, el día jueves. El índice de salarios que mostró que los mismos crecieron 6,7 por ciento en septiembre, y le ganaron por 0,5 puntos a la inflación del mes. Sobresalió allí la suba en el segmento informal del mercado de trabajo, que fue del 8,8 por ciento en el mes. En tanto, las y los trabajadores registrados percibieron un incremento del 5,8 mensual y las y los empleados del sector público del 7,7 por ciento. Los trabajadores informales vienen siendo los más golpeados ante una inflación desbocada pero sus ingresos suelen vincularse a la evolución del salario mínimo vital y móvil, que aumentó fuerte en abril y junio pasados.
En tanto, el aumento en el sector formal fue relativamente bajo debido a la comparación con agosto, mes en donde se reabrieron muchas paritarias (UOM, Comercio, Químicos, etc.). En el caso de los empleados del Estado, el incremento mensual puede explicarse por un rezago estadístico ya que la paritaria se abonó en cinco cuotas, una de ellas (junio, agosto, octubre y otras dos en 2023). El aumento acumulado de los salarios del sector registrado fue del 64 por ciento en los primeros nueve meses del año, es decir, dos puntos abajo de la inflación. Mientras que las y los empleados públicos acumularon un alza del 63 por ciento acumulada, tres puntos debajo de la suba del índice de precios.
El último indicador publicado fue la entrada y salida de turistas en septiembre. Arribaron al país 754 miles de turistas extranjeros, mientras que viajaron al exterior 688,3 miles de argentinos por todas las vías de ingreso. Si se contempla el turismo aéreo, el balance es negativo para Argentina: arribaron al país 125,6 miles de viajeros extranjeros pero salieron 342,9 miles de Argentina. Cabe notar que esas estadísticas no son comparables con los años 2021 o 2020 de parálisis del sector, al contrastarlo con en el período enero a septiembre de 2019, el turismo está en promedio un -50% por debajo.



