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» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 31/oct/2004 de La Auténtica Defensa.

ANSIEDAD Y DEPRESION
Dr. Eradio Ignacio Minotti




Este es un tema por esas cosas que tiene la vida, nos va envolviendo a todos los argentinos, y así es que somos uno de los países donde más se consumen medicamentos ansiolíticos y antidepresivos. Es una consulta demasiado común el insomnio. Por eso es que hay que conocer y diferenciar cuando estamos ante algo normal y previsible como respuesta del ser humano, y cuando el tema se transforma en una enfermedad.

Yendo al espacio de causa más común, nos encontramos con la ansiedad. Tenemos que reconocer las características principales y los distintos tipos de ansiedad con los que nos podemos encontrar. La misma, es una conducta humana, a veces difícil de separarla de la persona, ya que no responde a otra cosa que a la vida misma y acompaña al ser humano desde el inicio de su existencia como tal, valorando intensidades de acuerdo a los cambios sociales, culturales y económicos que a través de los tiempos se pudieron ir presentando. Se la puede definir como una sensación de desasosiego, de displacer, bronca, intranquilidad, que puede ir acompañada de síntomas físicos como inquietud psicomotora, pánico, miedos, angustia, etc.

Hay que diferenciar la ansiedad patológica, con efectos desmedidos ante agentes externos que la provoquen, de aquellas que son reacciones normales ante los mismos desencadenantes. Esta última, es difícil que alguien pueda decir que nunca lo padeció. Todos, de alguna manera y en algún momento la presentamos en mayor o menor grado.

Debe estar alerta el médico actuante sobre las mismas, para que tome los recaudos de tratamiento medicamentoso, derive a una terapia de sesiones de psicoanálisis, personalizada o de grupo familiar, o realice ínter consulta con el equipo de psiquiatría, o lo que considere necesario el tratamiento de esa persona.

Entonces queda por entendido que todas las personas pueden presentar ansiedad, debiendo diferenciar la normal de la patológica, no necesariamente dependientes de los mismos agentes desencadenantes y con reacciones muy dispares en intensidad a la respuesta.

Estos agentes producen respuestas de ansiedad de acuerdo a la personalidad previa del paciente, y aunque de entrada se la considere normal, puede que con el tiempo y por circunstancias de la vida, se conviertan en patológica. Por eso es que es conveniente tener presente los motivos de ansiedad, aunque esta no se la considere como anormal, para indicar el tratamiento adecuado a la vera de encontrar resultados satisfactorios y que conduzcan a una vida saludable.

No es fácil siempre este punto llevarlo a cabo, dado que cada persona es un ente distinto y cada hogar es un mundo diferente, de tal manera que se torna de pronto un proyecto ambicioso querer corregir las cosa que pueden ser incorregibles.

Hay gente que trabaja por necesidad en lugares hostiles, porque no le gusta, porque está mal pago, porque no encuentra conformidad en ese lugar, hay quienes no están a gusto con sus familias, hay quienes no están conformes consigo mismo, sintiendo culpas, acosos, fracasos, etc. Hay miles de cosas que hacen a la esencia de la vida misma, que vulneran la calidad de la existencia humana y que son causa de ansiedad, tal vez siempre normal, tal vez siempre patológica, tal vez normal inicialmente y patológica con el tiempo.

Otro de los problemas que encontramos dentro de la psicopatología médica y que debe ser tenida en cuenta es * la depresión, proceso de enfermedad mental que también tiene distintos grados de profundidad en su sintomatología, y así vamos desde el simple melancólico hasta la depresión profunda, pasando por un estado de ánimo, que sería la tristeza, displacer por las cosas y pérdida de interés, siendo conductas esperables en el ser humano en determinados momentos; * El síndrome depresivo, ya mucho más florido, también con tristeza, pero más marcada, culpas, desvalorización de su personalidad, desgano por hacer las cosas, desgano por salir, falta de interés personal y social, perdida del sueño y alteraciones del apetito con pérdida o aumento del mismo; * Y la enfermedad depresiva, ya más establecida y arraigada en la personalidad del paciente, llegando a veces a la enfermedad crónica e irrecuperable.

Es necesario diferenciar bien lo que es una tristeza normal, cuadro esperable dentro de las variables emocionales del ser humano en momentos determinados de la vida, y ante estímulos precisos, que duran tiempos prudenciales para su recuperación, y que no repercuten tanto en el área de su desarrollo funcional y social , de las que son o se transforman en estados patológicos, procesos estos que desequilibran la salud de la persona que la sufre, física y mentalmente, y que descoloca su posición social y familiar.

Dr. Eradio Ignacio Minotti


 
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