A casi dos años del asesinato, los rugbiers zarateños enfrentarán el juicio oral en Dolores. Una causa que conmocionó a todo el país.
Este 2 de enero llega un día trístemente esperado por la familia de Fernando Báez Sosa, el chico que fue asesinado por una patota de rugbiers el 18 de enero de 2020. Máximo Thomsen, Ciro Pertossi, Luciano Pertossi, Lucas Pertossi, Enzo Comelli, Matías Benicelli, Blas Cinalli y Ayrton Viollaz son los ocho rugbiers de Zárate afrontarán desde este lunes el juicio por el crimen que tuvo lugar a la salida del boliche Le Brique en Villa Gesell.
Ese fin de semana Fernando había decidido ir de vacaciones cuatro días, pese a no poder hacer grandes gastos económicos, solo para pasar tiempo con sus amigos y su novia. Esa noche que quedaría en el recuerdo de todos por el disfrute y la alegría de estar juntos, terminó con el peor desenlace posible.
Todo comenzó dentro del boliche Le Brique cuando pasadas las 4:30 ambos grupos tuvieron un pequeño altercado ya que uno le tiró bebida en la ropa a otro. Allí los patovicas del lugar, al notar el conflicto, decidieron sacarlos para que la pelea no se agrave.
Antes de eso ya se habían registrado incidentes entre el grupo de rugbiers y otros chicos dentro del local, lo que dio a entender que lo único que buscaban era generar conflictos y una nueva prueba de fortaleza.
Más tarde, 4:41 del 18 de enero, Fernando y sus amigos salieron del boliche a pesar de que habían sido sacados por la seguridad del lugar. Cruzaron de vereda para comprar un helado, pero es en ese momento donde ocurrió el ataque. Mientras tanto los rugbiers eran sacados por la fuerza desde la cocina ya que la situación se había tornado violenta porque se negaban a salir del lugar y luego de ser echados por la fuerza, el grupo observó que Fernando y los otros chicos estaban enfrente y es allí cuando deciden atacarlo, solo por el simple hecho de ser quienes ocasionaron su salida de Le Brique.
Ambos grupos se cruzan en la calle y comienza una discusión. De un momento a otro Fernando recibe un golpe por la espalda y eso desató el ataque de los rugbiers. Mientras eso ocurría el grupo se dividió. Unos atacaron al joven mientras que los demás hicieron una especie de barrera para que los amigos no pudieran defenderlo.
Durante algunos minutos la situación se tornó incontrolable. Piñas, patadas y violencia en todas sus formas contra Fernando que en el primer golpe ya quedó indefenso. Máximo Thomsen, uno de los líderes del grupo, le pegó la patada final a Fernando en la cabeza. La autopsia al joven de 18 años reveló que murió "en forma traumática producto de un paro cardíaco traumático por shock neurogénico producido por múltiples traumatismos de cráneo que generaron hemorragia masiva intracraneana intraparenquimatosa sin fractura ósea".
Los mencionados fueron imputados como coautores del delito de "homicidio agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas". Asismismo, también tienen el cargo de "lesiones leves" por los golpes que le propinaron a los amigos de Fernando esa misma madrugada.
Si bien afrontan una pena de prisión perpetua, lo cierto es que no todos tienen la misma responsabilidad en el asesinato. El más complicado es Máximo Thomsen debido a que la Justicia probó que fue él quien le dio la patada mortal a Fernando. Pero el resto cumplió con otros roles.
"Están todos a los gritos, llamaron a la ambulancia… caducó". Este fue el mensaje final donde los rugbiers, acusados de asesinar a golpes a Fernando Báez Sosa en Villa Gesell, comenzaron con la segunda parte de su plan: el pacto de silencio.



