El Ayurveda, como ciencia de la vida larga y felíz, propone distintas prácticas, todas ellas complementarias y convergentes. Una de ellas es la meditación. La meditación implica silencio interior, aquietar la mente y justamente esa es la tarea más difícil. Es casi imposible pasar del stress cotidiano a la calma total. Para ayudar en esta transición, en el Ayurveda, se utiliza la práctica del yoga y unas técnicas milenarias de respiración (Pranayama).
Aprender y poner en práctica las distintas técnicas respiratorias es sumamente beneficioso, ya que, controlando la respiración, controlamos la actividad mental.
Cada emoción tiene su patrón típico de respiración: la ira, la ansiedad, la angustia, etc. alteran nuestra forma de respirar. Existe una íntima relación entre el tipo de pensamiento y la respiración. Con solo prestar atención a como entra y sale el aire de nuestro cuerpo (inhalando por nariz y exhalando por boca); automáticamente mejoramos la respiración.
Aprender técnicas respiratorias, incorporándolas como un nuevo hábito nos abre la posibilidad de controlar nuestras emociones y facilitar la práctica de la meditación.
La palabra Pranayama significa ¨control de la respiración¨.
Los rishis descubrieron que existe una alternancia del flujo de aire entre la fosa nasal derecha e izquierda.
Cada 45 a 90 minutos varía la facilidad con la que fluye el aire a través de las mismas. Y existe una relación entre las energías masculinas y femeninas con los hemisferios cerebrales derecho e izquierdo. El secreto del pranayama es equilibrar las energías masculina y femenina en el Sistema Nervioso Central.
Cuando estas energías están balanceadas se despierta la energía vital neutral y podemos experimentar la Conciencia Pura (Brahman) al tiempo que se ¨limpian¨ o purifican los conductos sutiles del Sistema Nervioso Central.
Bioquímica Mónica A. Rímoli
Estudiante de Postgrado en Medicina Ayurveda



