Llega esta altura del año y muchos niños junto con sus padres comienzan a transitar por un período de "ansiedad" ante el temor de que el niño luego de haber transcurrido todo un año de esfuerzo, pueda llegar a repetir, situación conflictiva que genera dolor y desequilibrio en la familia y sobre todo en el niño. ¿ Que podemos hacer los padres ante esta situación? En primer lugar debemos saber que alrededor del 10% de los niños en edad escolar sufre "problemas de aprendizaje" ¿Qué significa esto? Que con este termino general puede englobarse a una serie de dificultades específicas que puedan limitar al alumno a la hora de comprender, conceptualizar y retener contenidos pedagógicos. Según el tipo de dificultad las áreas afectadas pueden ir desde la lectura, ortografía y matemáticas hasta los procesos de razonamiento, escucha y habla. Lo pueden padecer niños de inteligencia y capacidades normales que si reciben la ayuda adecuada pueden lograr un buen desempeño escolar.
Entre los trastornos más comunes se encuentran los déficit de atención e hiperactividad, manifestados en la excesiva facilidad con la que se distrae un niño, la dificultad para organizarse o para quedarse quieto el tiempo suficiente para escuchar una consigna. También es posible encontrar una predisposición hacia la dislexia, definida como un problema para identificar, comprender y reproducir palabras oraciones o párrafos.
¿ Cuáles son las señales de alerta que deben detectar padres y docentes?
Es importante recordar que para sospechar que existe un trastorno o dificultad deben darse varios de estos síntomas y durante un tiempo prolongado:
* El niño es muy inquieto y se distrae con facilidad;
* Le resulta difícil entender consignas;
* Le resulta difícil entender instrucciones o resolver problemas;
* Su motricidad es torpe o lenta;
* No interactúa con sus compañeros y se aísla;
* Tarda en hablar mucho más que el resto de los niños;
* Tiene un vocabulario pobre.
* Se olvida de hacer las tareas.
* Suele perder los útiles con frecuencia.
* Tiene dificultades de organización.
Ante la presencia de estas dificultades es conveniente no arriesgar diagnósticos previos a una consulta con un especialista recurriendo a una evaluación integral.
Las estrategias para ayudar a niños con problemas de aprendizaje difieren de acuerdo a la dificultad de la que se trate.
Algunas pautas generales serían:
* Adaptar la enseñanza al ritmo de aprendizaje y capacidad del niño en cuestión y evaluarlo de acuerdo a sus esfuerzos.
* Explicarle a sus padres las dificultades y porque actúa así con el niño. Hacerles percibir los adelantos por mínimos que sean.
* Diseñarle tareas cuyo éxito sea inmediato y ayudarlo a tomar conciencia de ese logro.
* Evitar ejercicios repetitivos introduciendo la novedad.
* Orientar la tarea del docente para con ese niño.
Una atención, un mínimo señalamiento o el armado de estrategias adecuadas a sus problemas permitirá mejoras en el niño.
Darle al niño herramientas que lo ayuden a desarrollar sus habilidades y a favorecer su autoestima generará un circulo virtuoso que al sentirse bien consigo mismo el niño aprenderá más y es probable que la dificultad desaparezca sin necesidad de otra intervención.
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