MILAN, Italia, (AFP-NA)- El ministro argentino de Economía, Roberto Lavagna, aseguró anoche en Milán (norte) que su país está levantando cabeza y pronosticó un crecimiento superior al 4% para Argentina este año, al iniciarse la asamblea anual de gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Lavagna aprovechó su discurso ante la asamblea de los gobernadores de los 46 países del BID para dar una imagen positiva de la situación económica de su país. "El largo ciclo recesivo de cuatro años comenzó a superarse a mediados del años pasado", explicó. "Cuando se concluya el mes de marzo, los indicadores de producción industrial y del Producto Interior Bruto (PIB) habrán de acumular cuatro trimestres de variación positiva", subrayó con satisfacción.
En su intervención en la sesión plenaria, el ministro pronosticó que la actividad económica argentina "crecerá por encima del 4% en 2003".
En una rueda de prensa posterior, se arriesgó a pronosticar que el crecimiento "puede subir alrededor de un punto más como mínimo", o sea un 5%.
Lavagna también trató de tranquilizar a los acreedores y aseguró que su país "dará la misma oportunidad" a todos, "a los grandes como a los chicos".
Recordó que su país redujo el año pasado en plena crisis su deuda externa neta con los organismos multilaterales en 4.500 Millones de dólares. "Un país que hace eso es un país que demuestra una tremenda preocupación por cumplir con sus obligaciones", subrayó. "Ese compromiso que hoy vale para los organismos multilaterales esperamos poder extenderlo a la totalidad de los acreedores", agregó.
Lavagna evocó "un menú de opciones" para dichos acreedores. "En algunos casos puede ser la quita, en otros una reducción de interés, y en otros alargar los plazos", aunque precisó que "el valor presente de todas esas opciones tiene que ser más o menos equivalente". "Cada cual puede elegir libremente, no importa que sea un individuo o que sea un gran inversor institucional, pero la lógica hace que un individuo elija algo distinto que un fondo de pensiones que tenga que pagar algo a lo mejor dentro de veinte años", explicó.
Se calcula que la deuda argentina en mora (default) alcanza a unos 55.000 Millones de dólares en bonos, en poder de inversionistas de Estados Unidos, Europa y Japón.
Lavagna también dejó entender que su país aprendió la lección del pasado y hasta lanzó una advertencia a los países miembros del BID. "Cuando el escenario internacional y los mercados financieros mejoren, habrá que estar más alerta que nunca.
Esa es otra conclusión de la experiencia reciente de mi país", dijo. "La abundancia de liquidez de los años noventa indujo a que deudores y acreedores, agentes públicos y privados, locales e internacionales, incurrieran en más riesgos de los necesarios y, ¿por qué no decirlo?, en irresponsables aplicaciones de fondos", explicó.
En los años noventa, Argentina recibió numerosos créditos de los organismos financieros internacionales.
En 1998, el país sudamericano inició un periodo recesivo que se precipitó a finales de 2001, cuando el país se declaró en cesación de pagos.
Argentina necesitó entonces más de un año para lograr finalmente, en enero pasado, un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). "La larga negociación no facilitó la tarea que debía llevar adelante el Gobierno en circunstancias muy críticas", subrayó Lavagna.



