La guerra en Irak provocará incertidumbre económica en América Latina, vaticinó el lunes el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Enrique Iglesias, al inaugurar el lunes una reunión de la entidad.
"Las incertidumbres de un panorama económico ya complejo, parecen exacerbarse ahora con los riesgos inherentes a la nueva crisis que sufre la paz mundial", manifestó.
"La perspectiva inmediata para la economía mundial y para la región es de grandes incertidumbres y cuestionamientos, y que lo hacen mayores ante la compleja situación que se vive en el Medio Oriente", expresó.
Más de 3.000 delegados de gobiernos y del mundo empresarial asisten a la 44° reunión anual de la Asamblea de Gobernadores del BID, que por primera vez se celebrará en Milán, Italia. El encuentro durará hasta el próximo miércoles.
A juicio de Iglesias, el desafío que los países de América Latina y el Caribe tienen ante sí es "monumental" y encierra "el objetivo de construir naciones modernas con sociedades igualitarias".
"Esta es una tarea de muy largo plazo como lo demuestra la historia de la mayoría de los países post-industrializados", puntualizó.
En síntesis, precisó, la región "se encuentra frente a un momento critico, en el que tiene que continuar construyendo sobre los cimientos dolorosamente fraguados durante la década de los años noventa".
Señaló que América Latina y el Caribe enfrentan el reto de continuar el proceso de reformas estructurales y de modernización en que han estado empeñados.
Según el dirigente uruguayo, esta es una "condición para adaptarse al nuevo entorno internacional y cerrar la brecha que las separa con el progreso económico, social y tecnológico de otras regiones y países más prósperos".
"Nuestros países sufren ya dos décadas de bajo crecimiento económico y alto desempleo, que han significado un empobrecimiento creciente de amplios sectores de la sociedad", advirtió.
Según estimaciones de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), la incidencia de la pobreza, que había caído del 48 al 42% de la población durante los años 90, aumentó a 44% en el 2002.
Siete millones de personas cayeron en la pobreza sólo en el último año, incluido seis millones de personas en la indigencia, viviendo con menos de un dólar por día, según la misma fuente, citada por Iglesias.
La desocupación en varios países superó el 15%, concentrándose particularmente en los sectores jóvenes y creando así profundas frustraciones sociales.
Sin embargo, el presidente del BID dijo que si los conflictos a nivel mundial no se agudizan, se podría esperar que la economía de la región crezca del 1,5 al 2% este año.
De mantenerse la tendencia ascendente, aumentaría al 4% en el 2004, pronosticó. En el 2002, el producto bruto regional disminuyó 0,5%.
A su juicio, en la región predomina una sensación de pesimismo generalizado frente a la coyuntura económica actual: "hay sobradas razones para comprender este malestar social, especialmente después de un quinquenio de caída del producto per capita".



