EL VERDADERO ENCUENTRO
Los niños necesitan amor. Todos lo sabemos. La receta parece simple sin embargo son incontables los hijos de padres que se preocupan profundamente por ellos y que aún así se sienten ¨no queridos¨.
Algunos niños escuchan de sus padres ¨te quiero¨ pero no se sienten amados otros no escuchan esa frase y se sienten ¨profundamente¨ amados.
Todo niño necesita celebrar periódicamente encuentros verdaderos con sus padres.
EL VERDADERO ENCUENTRO NO ES MAS QUE ATENCIÓN CONCENTRADA.
Es atención especialmente intensa, nacida del compromiso directo y personal. El contacto vital implica estar íntimamente abierto a las modalidades particulares y exclusivas de nuestro hijo.
Son muchos los padres que solo están físicamente con sus hijos, mientras el foco de su pensamiento se concentra en cualquier parte. La compañía sin verdadero encuentro no es compañía de modo alguno.
Los niños sienten ¨la presencia interna¨. Sin ella el tiempo que se pase con ellos es tiempo perdido y hasta dañino. Sin embargo, con cuanta frecuencia le damos presentes en vez de presencia!
Lo opuesto del amor no es el odio es la indiferencia. El niño no puede sentirse valorado por los padres que se encuentran siempre absorbidos por sus propios asuntos: ¨EL DISTANCIAMIENTO HACE QUE EL NIÑO SE SIENTA NO QUERIDO¨.
Debemos practicar el estar ¨por completo¨ con nuestro hijo aunque fuera solo por instantes. Liberémonos de todo, excepto del encuentro directo.
El mantenernos abiertos a nuestros hijos es una habilidad que puede transformarse en hábito. El encuentro verdadero brinda grandes dividendos, los paga en una moneda que consiste en hacer que nuestros hijos se sientan queridos.
Continuará



