Alegrías y tristezas se mezclan al terminar un año y comenzar otro.
El clima festivo irrumpe y nos vemos envueltos en él, casi sin querer, sin pensarlo. El año nuevo cada uno lo vive a su manera y lo asocia con diferentes disparadores de acuerdo a : la edad, la personalidad y el nivel socioeconómico.
Preguntas y respuestas sobre como nos fue en el trabajo, salud, dinero y amor comienzan a girar en nuestras mentes-ordenadas de acuerdo a nuestras prioridades- y enseguida comenzamos con lamentos: ¨no hice tal cosa...¨,¨me faltó...¨¨me fue mal en...¨,¨no conseguí...¨,¨falleció Fulano¨,¨a Mengano...¨,¨ a Sultano¨,¨ a mí..¨....
Vamos sumando todo lo negativo, penoso y desagradable y lo metemos en una misma ¨bolsa de recuerdos del año¨.
Lo importante sería poder sumar lo positivo, que hice, que saqué en limpio, que frutos o logros pude ver o realizar durante el año, tanto de mí como de los demás. El esfuerzo que puse.
Si algo no salió como esperaba, ver como puedo hacer para que en el próximo año llegar a lograrlo. Lo que pasó pasó, ya está, no puedo retornar al pasado, pero si tomar la experiencia adquirida, que es útil para no caer en los mismos errores, aprender y mejorarnos cada día más y más. No podemos volver atrás, pero si lanzarnos hacia un futuro donde hay mucho por hacer y que nos aguarda.
Los fines de año son períodos de balance que deben hacerse con optimismo. También es un duelo por la pérdida de un período de tiempo que se va, situaciones buenas o malas, pero conocidas que no serán las mismas, y la llegada de un año que no se sabe cómo va a ser, que va a pasar; nuevos estímulos van a arribar y deben tomarse con calma y a la espera de ellos.
Las estructuras conocidas, aunque dolorosas, son estables, ya las atravesamos y sabemos de que se tratan, y por eso solemos aferrarnos a ellas.En cambio, lo desconocido, lo nuevo, es incertidumbre y nos genera temor.
Si nos aferramos al pasado, no podemos nutrirnos de situaciones nuevas, distintas y hasta mejores. Hay que estar con la mente abierta para recibir lo nuevo.Nuevos estímulos y situaciones .Oportunidades nuevas de crecer y desarrollarnos personalmente y socialmente, de mejorar, de cambiar, de luchar, que en sí, esto último es la vida.
Para reflexionar:
* Rodearse de gente que ¨uno quiere¨,conversar, salir, divertirse, huirle a la soledad para no deprimirse. Evitar encerrarse en un cuarto para llorar. Ser protagonista asumiendo un rol activo.
* No pensar en aspectos negativos, fracasos y muertes, si esto ocurre, pensar qué se logró durante el año, qué rescatamos entre todo lo malo, negro y negativo.Equilibrar la balanza centralizando y remarcando lo positivo
¡¡¡ MUY FELIZ AÑO NUEVO !!! Les desea el Colegio de Psicólogos de la Pcia. de Buenos Aires, Distrito V(Zárate-Campana-Baradero-San Pedro) .
Autora del texto: Lic. Gabriela Yael Kalejman -MP : 20.212/ MN: 33020.



