Sr. Director:
Solicito la publicación de la siguiente carta en el espacio destinado al correo de los lectores:
RESPONSABILIDAD COLECTIVA
Hace tiempo que no vivo en Campana, pero últimamente por cuestiones laborales estoy yendo mucho menos. Luego de un fin de semana de no ir, navego por la web que muestra fotos de los diferentes lugares de diversión nocturna campanenses para no extrañar tanto y para ver algunas caras conocidas, en situaciones conocidas o no tanto.
Una sensación desagradable sentí hoy, cuando entre en ese web site e hice un recorrido por las imágenes capturadas en el Campana Boat Club en la fiesta realizada con motivo de fin de año.
Esa noche, primero me enoje con el Club, ya que había sido decretado duelo nacional por la tragedia de Republica Cromañon (en la que ya murieron 191 chicos) y este, de manera totalmente indiferente, decidió realizar el evento, sin guardar ni el más mínimo respeto para con las víctimas y familiares de esa tragedia, privilegiando ante todo la oportunidad de sumar un dinero extra para las arcas del club sin importar nada más.
Luego, pensando un poco más, me enoje con la gente, con los que fueron a esa fiesta.
El club es una empresa, que como tal, busca ganar plata, y el 31 es una buena ocasión para eso. Si bien se cagó en lo muertos del recital, no fue el único. La fiesta no hubiese sido posible sin la participación y aprobación de las miles de personas que asistieron a ella como si el día anterior no hubiese pasado nada.
Recaemos siempre sobre lo mismo, la falta de compromiso con todo y con todos.
Cuando el problema no nos golpea directamente, por más grave que sea, no nos importa. A lo sumo diremos ¨¡Qué barbaridad!¨ y seguiremos nuestra vida normalmente demostrando ante los demás un falso compromiso o compasión con la situación.
Estoy seguro de que si alguno de los chicos que estuvo esa noche en Cromañon hubiese sido familiar de cualquier dirigente del CBC, la fiesta no se hacía.
Estoy seguro que si el incendio hubiese ocurrido el miércoles 29 de diciembre, día en que Los Garfios (banda de rock campanense) se presentaron como soporte de Callejeros, y a los cuales habían seguido muchos chicos de nuestra ciudad , la fiesta no se hacía.
Pero todo esto no ocurrió. Ni murió ningún familiar de algún miembro de la comisión del Club, ni el incendio fue el 29, día que había muchos chicos de Campana. Por lo tanto no importa. O importa poco, a todos nos duele, ¿pero por eso no vamos a festejar?.
Pasa lo de siempre, si el problema no nos toca directamente no nos movemos. Dicen que somos un país muy solidario. No es la solidaridad de ¨Un sol para los chicos¨ la que sirve, no es Caritas lo que sirve, lo que realmente sirve es que seamos solidarios ante situaciones como estas, ser solidario para lograr cambios y no para dar limosnas que solo sirven para mantener las cosas como están.
Festejar fin de año mientras 700 familias tratan de ubicar a sus hijos, hermanos, padres, primos o amigos, vivos o muertos, durante mas de 48 horas seguidas, sin dormir, con calor y con toda la desesperación y angustia que esa situación genera me parece no solo una falta de solidaridad total sino también una ausencia general de la noción de respeto.
Y después las acusaciones. ¡Que renuncie Ibarra, que metan preso a Chaban!. Todo eso quizás esta bien. Quizás hay responsabilidades en diversos sectores del gobierno como también las tiene Chaban y mucha gente más. Pero yo no, ¿yo que responsabilidad voy a tener si estaba en mi casa a 80 Km del boliche de Once preparándome para la fiesta de fin de año?
La responsabilidad es de todos. Seguramente cada uno de nosotros ha estado en situaciones donde alguien a nuestro lado, sino nosotros, prendía una bengala o un tres tiros. Nunca dijimos nada y hoy a todos nos parece una barbaridad que lo hagan en un lugar cerrado. Cuando veíamos un nene de 7 años subido a los hombros del padre en un recital nos parecía un lindo gesto y hoy a todos nos parece un acto de irresponsabilidad extrema.
Somos una sociedad muy hipócrita que se rige por valores individuales, demasiado individuales, dejando fuera toda posibilidad de crear una fuerza colectiva que permita llevar a cabo todos los proyectos y vivir bajo todos los principios e ideas que tan fácil salen de nuestras bocas en momentos difíciles y tan fácil olvidamos ni bien notamos una leve mejoría personal.
Santiago Leveling - 21 años
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