Buenos Aires, (Especial para Noticias Argentinas por Luis Torres) Todos los esfuerzos políticos de trastienda que empezarán a observarse en los próximos días en torno al plebiscito tendrán como referencia las elecciones parlamentarias de fin de octubre.
Se considera altamente improbable que Anibal Ibarra, una de las figuras del mas puro kirchnerismo logre imponerse en el referendo.
Por lo tanto después de minuciosos estudios jurídicos y políticos la idea que bulle dentro de la capilla más reducida del gobierno nacional es que, descontada la derrota de Ibarra, el llamado a elecciones para elegir nuevo jefe de Gobierno coincida con las elecciones generales parlamentarias de octubre.
Insisto en esto, todo el esfuerzo político de quienes tienen algo que ver en esta desgraciada historia que se desencadenó por 192 muertos estará puesto en lograr que al nuevo jefe de gobierno se lo elija junto con los legisladores nacionales en octubre.
Ibarra, que está dando su última batalla no ya para quedarse sino para dejar ordenada la estructura administrativa de la ciudad, sabe que su estrella política declinó.
De ahora en más escucharemos apoyos como el caso de Duhalde o el de Felipe Solá y otros de figuras de menor relevancia.
Pero detengámonos unos instantes en Duhalde.
¿Podía Duhalde quedarse callado ante semejante terremoto político? Evidentemente no.
Y mucho menos teniendo a Macri en medio de la jugada.
Si no abría la boca la comunidad política lo iba a señalar como un hombre sutilmente adherido o sosteniendo a Mauricio Macri.
No tenía otra alternativa que apoyar a Ibarra. Si bien no es el caso de lo ocurrido Felipe Solá, en esta jugada de Anibal Ibarra nadie quiere quedar adherido a Mauricio Macri.
A partir de ahora empezaremos a ver los movimientos destinados a ir instalando a alguna figura de alto relieve político para que,llegado el momento de la elección de los diputados esta figura sea el candidato para Jefe de gobierno y se lleve el premio mayor.
Podrá ser la senadora María Cristina Fernández de Kirchner?.
Hoy por hoy en las encuestas está primero Macri y Elisa Carrió,
después... ¨el desierto de los tartaros¨. Veamos lo que puede ocurrir. La estructura administrativa del gobierno de la ciudad está claramente apoyada en un hombre del peronismo, Juan José Alvarez en tanto que el vicejefe de gobierno, Jorge Telerman también es peronista y el inspirador de las políticas es el jefe de gabinete de ministros Alberto Fernández.
Alvarez, a cargo de la seguridad, nada menos que de la seguridad, ha guardado silencio en los últimos días.
Ese silencio ha sido interpretado como ¨un gesto político¨ para
evitar que se acelerara el hundimiento de Ibarra.
Ahi tenemos un ramillete altamente significativo para lo que va a empezar a ocurrir en los próximos días.
Fernández, Alberto Fernández no ha desmentido sus aspiraciones a ser elegido jefe de gobierno de la Ciudad y según lo que se pensaba hasta que ocurrió la desgracia de Cromañon aspiraba primero a ser canciller, cargo desde el cual podía recoger mas popularidad y mas brillo y después en el 2007 lanzarse a la candidatura.
Pero ahora los tiempos se han acelerado y hay un plebiscito de por medio.
La pregunta es ¿y si Ibarra logra sostenerse? ¿Cuanto de poder retendrá después del vapuleo a que fue sometido por los legisladores? Es evidente la gran pérdida de poder directo del actual jefe de gobierno de la ciudad.
Otro aspecto central en el análisis es observar la figura del presidente.
La ciudad siempre estuvo políticamente vinculada a la presidencia de la Nación y Kirchner en este caso mantuvo prudente silencio y solo estuvo permanentemente informado de lo que ocurria con Ibarra.
Hay una razón central para ese apartamiento silencioso que es el alto nivel de popularidad que sigue manteniendo el presidente.
Y todos, absolutamente todos le aconsejaron permanecer ¨lo mas al margen posible¨ de la brutal crisis que soporta Ibarra.
Kirchner tiene además otra preocupación que se vincula con la
fragilidad que muestra a veces la gestión del gobernador Felipe Solá.
Frente a él está el poderoso duhaldismo. En estas horas Solá está recibiendo el apoyo directo y visible de Kirchner mientras que los duhaldistas están siendo reconvenidos para que lleguen a un acuerdo en la cuestión del presupuesto de la provincia.
La legislatura le había rechazado a Solá lo que se conoce como
superpoderes y el gobernador vetó la modificación del duhaldismo haciendo estallar una nueva crisis política provincial.
Y ahi sí Kirchner debió salir personalmente y participar de actos para mostrarle a Felipe Solá y a sus seguidores cual es su linea política y con quien está comprometido.
Después están las jugarretas típicas de Duhalde como la de proponer que tanto su esposa Hilda González como Cristina Fernández de Kirchner concurran como candidatas en listas separadas.
Es evidente que lo atractivo de ambas dirigentes sería una manera casi segura de ganar la elección pero más de eso no hay en la provincia.
El nudo de la cuestión sigue siendo Ibarra, el plebiscito y el futuro de la ciudad de Buenos Aires.
La gran metrópoli es una caja de resonancia política y además una enorme maquinaria de obtener recursos fiscales.
Con esos recursos, ya se sabe, se pueden producir grandes obras públicas relacionadas con grandes acciones políticas.



