InicioFarmacias#DifusiónArchivoBúsquedaSesiones HCD
  Ir a la edicion del dia
MEDIO DIGITAL DE CAMPANA
BUENOS AIRES, ARGENTINA
sábado, 19/sep/2026 - 11:56
 
Parcialmente nuboso
21.4ºC Viento del Nordeste a 6Km/h
Parcialmente nuboso
Política y EconomíaInfo GeneralPolicialesEspectáculosDeportesNacionales
Twitter Facebook Instagram
» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 30/mar/2003 de La Auténtica Defensa.

Una inadecuación suicida  
por Pepe Eliaschev




Buenos Aires (especial para NA por Pepe Eliaschev) - Aunque es colosalmente importante, la guerra ha distraído a la Argentina. Pero no toda distracción es necesariamente perjudicial.

La campaña militar de los Estados Unidos contra Iraq ha capturado la adrenalina periodística y las veleidades mediáticas, que no siempre se orientan hacia lo importante. Es que la chatura ostensible de la discusión nacional no pudo resistir la truculenta atracción de las imágenes bélicas.

El cambio de foco ha sido potente y revelador. Son elocuentes las expresiones de la omnipotencia norteamericana; revelan un mundo desprovisto de las ilusiones del internacionalismo y de la multilateralidad. El planeta se ha blanqueado y para la Argentina esta brutal asunción de realidades no podría ser estéril.

No es que no supiéramos, pero ahora sabemos mejor que antes cómo son las cosas. A su manera módica y muy regional, la Argentina experimentó los descomunales sacudones de la globalización unipolar. Permítame el lector ser aun más transparente: el proceso de mundialización, acelerado por la desaparición de la Unión Soviética el 16 de enero de 1992, se desplegó bajo la ilusión generalizada de un consenso civilizado y multitudinario, como si nosotros, los terrícolas, "nos" estuviéramos globalizando, de buen grado y con entusiasmo.

La guerra contra Iraq, hecha posible en gran medida por los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, muestra la naturaleza verdadera del orden mundial realmente existente, uno en donde las Naciones Unidas solo sirven si se alinean y son enemigas si discrepan. Por eso hablo de globalización unipolar: se concreta en torno de un polo, los Estados Unidos, que, además, es imperativo, impaciente y beligerante.

A la Argentina se la trató de una cierta manera hasta diciembre de 1999, de otra forma (muy parecida) hasta diciembre de 2001, y de modo brutalmente diferente desde ese momento hasta ahora.

En Washington hay un cuenta-ganado y los nombres de quienes adhieren a la "coalición" contra Iraq son minuciosamente escrutados por el Departamento de Estado.

En América Latina, los países que le dijeron sí a esta guerra fueron Colombia (el único de América del Sur), El Salvador, Nicaragua, Honduras y República Dominicana. Tamaña soledad no impidió que la diplomacia estadounidense, escandalosamente opacada por la visible supremacía de las Fuerzas Armadas en el establishment que hoy manda en los Estados Unidos, se permitiera algunas licencias asombrosas.

La semana que termina, por ejemplo, una videoconferencia organizada aquí por la embajada de los Estados Unidos mientras decenas de miles de soldados y centenares de tanques y aviones de ese país se desplegaban sobre territorio iraquí, sirvió para que un oscuro funcionario de influencia seguramente diminuta, el subsecretario de Estado para América Latina, Curtis Struble, se permitiera aconsejar a la Argentina que nos ocupáramos de combatir el contrabando comercial en la zona de la triple frontera, porque Washington alega estar convencido de que desde esa región, con una supuesta complicidad argentina, saldrían armas a Colombia y Brasil.

Interrogado en Radio Nacional por quien escribe, el embajador Fernando Petrella, el diplomático de carrera de mayor rango en la Cancillería al que le toca tener como actual superior administrativo al ministro del Interior de Carlos Menem cuando se produjo en 1994 el atentado contra la AMIA, Carlos F. Ruckauf, no pudo explicarse las razones de tan fragante inconducta de un funcionario extranjero.

El fragor de la guerra y la consecuente miniaturización de las situaciones nacionales particulares no detienen el inmisericorde reloj político argentino. En 27 días este país debe votar el principio del fin de la larga transición precipitada el 20 de diciembre de 2001. Son los 27 días de poder que le restan a Eduardo Duhalde, quien a partir de la noche de ese domingo deberá arbitrar la segunda vuelta.

La Argentina debería tener un presidente el 18 de mayo y el tembladeral político es tan gelatinoso que la batalla política ganada por Luis Barrionuevo en el Senado fue posible gracias a la coalición de hecho formada por Carlos Menem y Duhalde.

Consiguieron juntar 28 votos, contra 37 legisladores que pedían la sanción mayor contra el dirigente de Chacarita Juniors, marido de la ministra Graciela Camaño, dirigente gastronómico y prominente poderoso del país.

Barrionuevo "zafó" de manera cómoda, porque de los 65 senadores, los 37 que votaron en su contra eran seis menos de los 43 necesarios (dos tercios de los presentes). Lo ayudaron los cuatro peronistas ausentes, pero pidieron su remoción ocho justicialistas, que reportan respectivamente a Néstor Kirchner, Carlos Reutemann y José de la Sota.

Más allá de los méritos intrínsecos que tuviera la decisión puntual de echarlo a Barrionuevo del Senado, la notable convergencia entre los barones principales de la contienda principal (Menem, Duhalde) y el claro apartamiento de Kirchner y Adolfo Rodríguez Saá muestran el punto de fragmentación que se vive en el mosaico político nacional. Aunque parezcan una colección de pecadillos aldeanos, estos incidentes alumbran, desde su delgadez, las dificultades enormes que padece la fuerza política hasta hoy mayoritaria de la Argentina para encontrar prácticas y discursos a la altura de los interrogantes gigantescos que plantea nuestro país.

A la luz del brutal escenario bélico suscitado por la actual diagramación imperial del globo, tengo para mí que esta inadecuación argentina es suicida.


 
P U B L I C I D A D






Av. Ing. Rocca 161 (2804) Campana - Provincia de Buenos Aires
Tel: 03489-290721 - E-mail: info@laautenticadefensa.com.ar
WhatsApp: +54 9 3489 488321.-