Por Héctor A. Taborda
Una tarde de octubre de 1978, me decia Carlos "Yo me siento orgulloso de lo que aportó para el equipo de la función que desempeño. Un jugador pasa a ser importante cuando cumple con las instrucciones que le dan. Y eso aunque no lo crean, aunque no entre por los ojos, aunque no reciba el elogio... No hay papel grande ni chico en el futbol. Hay un equipo. Lo que importa es que cada jugador salga a la cancha convencido de la función que le encomendaron. Y yo estoy plenamente convencido de la mía..."
Y lo decia endureciendo el gesto, apretando los labios, brillándole en los ojos toda la carga de temperamente....¿Vos sos romántico para el fútbol?, le pregunté, y enseguida me señaló: "Yo no. No me gusta la improvisación ni el juego solamente lindo. Me interesan los jugadores serios. Los que viven de verdad este deporte. Y yo lo vivo al fútbol. Plenamente. A pesar que estoy reconociendo ya mis 31 años, para mi la etapa final de este popular juego.
Termina el partido de Puerto Nuevo y ya empiezo analizar lo que pasó. Y desde el lunes ya estoy pensando en lo que puede ocurrir el sabado próximo....Te digo que no puedo evitarlo. Desde chico estoy enamorado de esta actividad. Lo siento, lo vivo....Para mi lo primero es el entrenamiento, las obligaciones. A pesar de militar en una categoría que te brinda pocos beneficios. A pesar de tener que madrugar todas las mañanas para cumplir con mi trabajo. Por jugar con mis compañeros, deje muchas veces, otras cosas importantes, pero no me arrepiento. Es que el deporte en sus más variadas disciplinas, como hoy están planteadas las cosas te exige diariamente su cuota de sacrificio".
Navazzotti en aquel ayer, era en la temporada del 78 el jugador mas veterano del equipo "auriazul". Siendo por designación de sus compañeros, el capitán del equipo. Era también el consejero de algunos de esos muchachos que si bien demostraron mayor capacidad futbolística que él en aquel momento, lo respetaron y lo valoraron dentro de la escuadra portuaria. El era para su divisa simplemente actor de reparto. No de las primeras figuras. Pero igualmente por su papel protagónico como jugador muchas veces se enriqueció con su desempeño, hasta concluir en la consolidación de un positivo valor. Ya sea defendiendo, con su garra tan particular. Ya sea persiguiendo a muerte al centro delantero rival. O llegando al área rival en sorpresiva aparición y poniendo su enrulada cabellera para cabecear una pelota con destino de red.
Carlos Navazzotti, denuncia siempre nobleza en los rasgos físicos. Y sinceridad, sobre todo sinceridad. Una mirada limpia que se enciende con la vehemencia que le impone a cada concepto. Remarcó en el 78. Estoy transitando la etapa final de mi carrera deportiva, que a lo mejor pudo ser modesta, pero donde no me guardé nada. Lo de todo en el ámbito local, y los torneos de ascensos de AFA.
Quisiera algún día hacer algo para los chicos. El fútbol me brindó amarguras, pero también satisfacciones. La muchachada de Puerto era bárbara, lástima que el aficionado local es frío, y son muy pocos los que nos alientan, los que no apoyan".
Carlos Navazzotti, luego cuando llego la hora de guardar los botines, fue técnico de Puerto y en el 82 del Club Círculo Italiano en el certamen oficial de la Liga, en aquel plantel de Tobler (Barrios), Alegre, Butta (Campos), Ponce y Lell, Angeleri, Espinosa (Canale) y Miguel Carcacha, Filosi, Guidi (Furda) y Veron (Sanchez).
"La Fortuna" ha querido que actualmente pueda seguir ligado a ese Puerto Nuevo que conoció en el último Estadio Municipal, en donde quedaron como a muchos otros futbolistas tan lindos recuerdos, vistiendo aquellos colores azul y oro, que siguen siendo los mejores de su vida, ya que es hincha de Boca Juniors.
Fue un defensor que transpiró con ganas la casaca que defendió. Un ejemplo digno de ser imitado.
Por eso hoy lo recuerdo como "Un actor de reparto, pero....Que actor!.



