Buenos Aires (Especial para NA por Luis Gramuglia) -- Cuando falta menos de un mes para las elecciones presidenciales son escasas las referencias de los candidatos al complejo agro-industrial.
Más allá de ciertas generalidades hasta ahora no se han escuchado alusiones puntuales a uno de los sectores más dinámicos de la economía nacional.
El campo producirá este año algo más de 70 millones de toneladas y generará ingresos por alrededor de 10 mil millones de dólares. No está mal para un país empobrecido.
Pero, cuál de quienes aspiran a la presidencia han dicho expresamente qué rol le asignan al agro?. Y esto tiene que ver con la política que debería instrumentarse para ayudar a consolidar esa actividad productiva.
Esa política no puede dejar de contemplar el tema de los impuestos, las retenciones, la infraestructura, la tecnología, nuestras relaciones con otros países y bloques de países, los subsidios.
Un dato: en el sur de Santa Fe es impresionante el congestionamiento de camiones cargados con cereales que intentan llegar a los puertos para descargar su mercadería.
En este marco, han habido reclamos por el estado "catastrófico", según los empresarios del transporte, del tramo no concesionado de la ruta A-012 que une las rutas nacionales 9 y 11.
Esto indica que los gobernantes prestan poca atención a la infraestructura vial que, en este caso, resulta indispensable para garantizar un acceso fluído de los vehículos a lugares de descarga.
En definitiva, y sin desmerecer a otros sectores, qué política agropecuaria debe instrumentarse en la Argentina?.
Cuando se habla de "política agropecuaria" aparecerán quienes afirmen que el Estado debe ser prescindente y dejar que funcionen las leyes del mercado.
El Estado debe tener políticas de salud, seguridad y también aquellas vinculadas con sectores claves de la producción y el trabajo, en este caso, el campo.
Y ello no debe interpretarse como un Estado interven-cionista, prebendario, acosador, sino un Estado que establezca reglas de juego claras y estables en el tiempo, que garantice un marco de previsibilidad para la gestión gropecuaria.
Un Estado que debe construir más y mejores caminos para que la producción llegue a destino sin contratiempos, que debe recuperar el sistema ferroviario, que debe establecer un régimen tributario sin complicaciones, transparente, que debe promover el uso de la más avanzada tecnología para que el campo produzca más y mejores alimentos y que debe incentivar la incorporación de valor agregado a la materia prima que producimos.
Durante muchos años, hubo quienes dijeron que "achicar el Estado era agrandar la Nación".
Para ello se apeló a las privatizaciones de empresas públicas muchas de ellas realizadas con absoluta falta de transparencia.
Los gobiernos de los países centrales no le sueltan la mano a sus productores.
Allí están los enormes subsidios que pagan sus respectivas comunidades o las juntas reguladoras que funcionan en algunos países como Canadá para la comercialización del trigo.
O la "ayuda alimentaria" que, por ejemplo, usa EE.UU. Para achicar sus stocks y bajar los precios o el dumping que se usa en forma tan indiscriminada.
Estas herramientas perjudican los intereses de nuestros productores que, no obstante su enorme capacidad para producir en las condiciones más adversas desde el punto de vista local, deben, además, enfrentar aquellas injustificadas barreras.
En este contexto, resulta imprescindible para la Argentina consolidar su posición en el Mercosur y, más allá de las controversias comerciales con Brasil, reforzar la gestión del bloque tanto en las discusiones con la Unión Europea como aquellas referidas a la creación del ALCA.
Quizás, después que termine la guerra en Irak, el mundo seguramente no será el mismo y haya que replantearse muchas cosas de las muchas que están siendo debatidas en este momento.



