Hace ochos años se instalaba la Carpa Blanca y se inauguraba un camino de resistencia, de protesta y un ejemplo de unidad, en la lucha por los derechos de los trabajadores.
El ayuno de los docentes conmovió a una sociedad que pudo conocer los testimonios de alumnos y maestros e instauró en su seno la concientización sobre la dramática situación de la escuela argentina.
Miles de personas la visitaron adhiriendo con sus firmas al reclamo de aquellos que pedían no solo mejoras salariales sino también un verdadero proyecto de educación popular que promoviera justicia social.
La carpa Blanca fue una piedra, en el zapato de un gobierno que llevó adelante una política neoliberal despiadada y exclusora, un mundo testigo de la verdadera historia, la historia de puertas adentro, la que no por oculta o silenciosa deja de ser menos dolorosa o terrible y se coló como el agua entre las grietas de las piedras promoviendo el debate en todos los estamentos sociales.
Campana tuvo su representante en los que ayunaban, soñaban y resistían. Rosana Paredes integrante de nuestra Comisión Directiva estuvo entre los que no midieron sacrificios y aunando fuerzas defendieron ideales, futuro, revalorizaron el sentido del reclamo pacífico pero contundente de los que sin mas armas que los que da la justicia y la convicción triunfaron en su cometido.
Esa carpa....nuestra carpa la abrimos solo para la paz, para el amor, la dignidad, para la tolerancia, para entrar a todos los marginados para no dejar a nadie afuera, porque en la escuela todos son bienvenidos, todos somos parte..



