Muchas veces nos preguntan que es eso de neurosis y si todos somos neuróticos.
Es un término que circula mucho, lo usamos frecuentemente, pero no siempre sabemos muy bien que significa.
Cuando nos sentimos mal, lo primero que solemos hacer es consultar al médico, quién después de escucharnos y proponernos una serie de estudios clínicos, suele sugerirnos que consultemos a un psicólogo, porque aquello que nos aqueja no es de naturaleza orgánica.
Entonces llegamos a la consulta y tratamos de explicar nuestros males: no duele el cuerpo, nos duele el alma....sufrimos porque el mundo nos ha hecho daño, o porque no podemos entender...si parece tan fácil, ¿por qué no podemos...?
Este fue el descubrimiento del siglo veinte: Qué el no alcanzar o el perder el amor también nos enferma. Y que al sufrimiento que se produce por la vivencia de esa pérdida se lo ha llamado en una forma amplia, neurosis.
Cuando consultamos, quien nos escucha tiende a preguntarnos para orientar la búsqueda porque entiende que existe una correlación entre muchos factores, lo que cada persona tiene por herencia, lo que está por su propio desarrollo y aquello actual.
En cada uno, alguno de estos tres factores , tiene mayor incidencia.
Podemos encontrar algunas causas que coadyuvan para enfermarnos:
La más evidente pareciera ser la frustración, es decir que estuvimos sanos mientras nuestro amor fue satisfecho por un objeto real del mundo exterior y nos enfermamos en cuanto este objeto nos fue sustraído sin que encontráramos para él, un reemplazo.
De este tipo de posibilidad participamos la mayoría de los humanos y el riesgo de enfermar de neurosis es una correlación entre la frustración y la capacidad de tolerancia de la acumulación de la tensión que se genera.
Otro tipo posible: es aquel que encuentra dificultades para adaptarse a la realidad porque hay impedimentos internos, en general podríamos decir que se produjeron inhibiciones en el desarrollo, o detenimientos del mismo.
Otro de los casos posibles se encuentra en personas que en un determinado momento dejan de disponer de energía, y aquello que con un fluir constante, pudo estar latente, se muestra en plenitud.
Probablemente sea muy difícil observar a cada uno de estos tipos en forma pura y si en una mezcla acorde a cada quien.
Es por eso que la prescripción para tratar una neurosis, suele ser la de crear un espacio de investigación para encontrar indicios y huellas de esos factores que nos frustraron, pudieron incapacitarnos ante las exigencias de la realidad, dejarnos rígidamente fijados en algunas etapas infantiles o en nuestro desarrollo y encima con menor cantidad de energía.
Después de todo, estará en cada uno la disposición para intentar elegir de que manera ¨curarse¨.
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