Quiero contar esta historia que si no es posible debiera serlo.
La mujer barría la vereda esa tardecita en los primeros días de abril y fue tal el susto, que se le cayó la escoba al piso, abrió grande la boca y los ojos no pudiendo creer lo que veía y escuchaba una voz que hablaba con dolor.
Estoy muy dolorido, y a vos que tanto te quiero no te importa lo que me hace todos los años para esta fecha, que todavía estaba fuerte.
Todos los años me hacen lo mismo y no me defendes, no me ayudás, con todo lo que hago e hice por vos, ay....no es justo.......
Yo cumplo con el mandato, te protejo, te doy toda mi sombra en un abrazo imaginario pero efectivo....y te acordás cuando estabas de novia? bajo mi oscuridad aprovechaban para besarse tranquilo....ahora son tus chicos los que juegan aquí debajo de mi, seguros, porque el aire que esta contaminado gracias a mí no los daña....pero nada de esto te importa....ni a vos ni a tu gente ya que no me respetan....ay!....todavía me duele lo que me hicieron hace más de una semana....
Te acordás como te abrazabas a mí cuando estabas contenta y eras una niña, feliz y....pasamos muchos años junto con mis hermanos....pero esto te lo tenía que decir alguna vez, antes de mi tiempo lógico, siempre me lastiman y nos callamos todos y yo también, pero esta vez se acabó! y quiero que sepas que más que enojado estoy dolorido de afuera y de adentro, porque solo estoy para servirte y quererte....decime, ¿no te doy un poco de pena?
La mujer, asombrada y mortificada por tanta verdad junta no sabía que decir, estaba conmovida con la bella voz que escuchaba y recordaba las flores hermosas que le dejó este verano pasado, con su perfume y su color clarito, y sintió la verdad cruda que le relataba su amigo de toda la vida.
Se abrazó a el acariciaba su piel rústica y le pidió perdón de corazón y le recordó que se caían sus hojas dejando ¨la miseria¨ la vereda y no le gustaba barrerlas permanentemente, prometiéndole que el próximo año se haría el trabajo de poda en junio o julio.
El árbol hablador, sonrió sin que nadie lo viera, dijo ¨gracias¨ y confió en su promesa.
Me pregunto si tanta ¨talada¨ de árboles, fuera de la fecha adecuada, podría postergarse para que no lastimen a nuestros árboles que tanto bien nos hacen, no solo con su sombra en verano, sino que muchos dan flores y frutos sino que nos ¨limpian¨ el aire que en esta zona esta muy ¨pesadito¨ con ld contaminación que se dice (y se respira), ellos son nuestros amigos silenciosos en nuestro camino, es más, estoy de acuerdo con nuestro compañero Claudio Almirón que quiere que tengamos una forestación más grande en Campana, por el bien de todos. Yo sé que esta historia es imposible, pero no creen que ellos si tuvieran ese poder, mas de uno que corta ramas de arboles se cae de la escalera ante el primer grito del árbol, que en muchas ocasiones también deshojan.



