Buenos Aires (Especial para Noticias Argentinas, por Daniel Casal) -- La segunda mitad del gobierno de Néstor Kirchner tendrá un debate de fondo sobre el rumbo económico a tomar en la etapa por venir, ante la necesidad de mantener el crecimiemto y dar respuestas a la abultada deuda social.
La convocatoria al Consejo del Salario Mínimo es quizá una definición sobre este tema, ya que se pretende seguir alentando el todavía alicaido mercado interno.
Aunque esta es sólo una respuesta parcial debido a que los aumentos salariales solo atañen a los trabajadores en blanco y en relación de dependencia.
Desde los diversos sectores económicos, se le pide, precisamente, al gobierno que defina con claridad el modelo para poder así tomar las decisiones.
Sucede que el mantenimiento de la productividad mediante el tipo de cambio alto no es una política estratégica con vistas al futuro.
Es más, no son pocos los que dicen que tarde o temprano se deberá dejar flotar libremente el tipo de cambio para evitar nuevas distorsiones económicas.
Una de ellas, porque no, es un debilitamiento del poder adquisitivo de los salarios, que deben ser ajustados periódicamente para que no pierdan más terreno.
Precisamente, los siempre presentes atrasos salariales motivaron la seguidilla de reclamos sindicales que se hicieron sentir con fuerza en los últimos días.
El Banco Central hace importantes esfuerzos para mantener el dólar en torno a los 2,90 pesos, aunque a costa de liberar una importante cantidad de pesos.
Ese torrente de pesos en el mercado también pueden presionar sobre la inflación y erosionar la capacidad de compra de la gente.
Por este lado, debe interpretarse la medida de extender a un año el plazo para la permanencia de los capitales golondrina, que comenzaron a llegar con más fluidez una vez cerrado el canje.
Con esta llegada, más la mayor cantidad de liquidaciones de exportaciones, fuerzan al tipo de cambio hacia una baja no deseada por las autoridades.
Con la decisión adoptada por el Ministerio de Economía se desalienta el ingreso de capitales especulativos que quieren, por supuesto, rápidas y jugosas ganancias.
Es decir que se da la paradoja de que el mejor signo de la mejora de la economía, como puede llegar el arribo de capitales, resulta una amenaza a la política oficial.
Pero, esta política la aplicó Chile con óptimos resultados para su economía.
Un nueva paradoja: los que critican esta política de poner límites al ingreso de capitales se cansaron de elogiar el denominado ¨modelo chileno¨.
Otra es la historia en la Unión Industrial Argentina, donde se respalda a muerte un elevado tipo de cambio porque permite la reindustrialización.
Es que ven en esta política la oportunidad para el despegue luego del abismo al que se cayó hace un par de años.
Hay que tener en cuenta que con todo el crecimiento reciente a tasas del 9 por ciento recién se llegó al PBI que el país tenía antes de la crisis.
A pesar de los apoyos, los industriales afimaron también que desean una mayor planificacción económica para ver con claridad el rumbo.
También remarcaron la necesidad de brindar una mayor protección a la industria contra la agrevisa importación de productos asiáticos.
Otra es la postura que se tomó con Brasil ante la presencia de importantes industriales de ese país que se reuniern en el Costa Galana de Mar del Plata para deliberar.
Las representaciones de ambos países coincidieron en la necesidad de fortalecer el Mercosur para poder así tomar medida conjuntas.
Sobre todo en lo que se refiere a la defensa de la industria regional de la invasión de productos chinos y también con estrategias conjuntas para ¨salir al mundo¨, como les gusta decir a los hombres de negocios.
Durante el encuentro industrial se criticó también con dureza la política del tipo de cambio fijo de los ´90, aunque por aquellos años no partían de allí demasiadas voces críticas.
En la UIA, ahora conducida por el empresario plástico Héctor Mendez, sueñan con recuperar el poder perdido, luego de tanta política errática y fricciones internas
Es este marco que los industriales aseguran, aunque sea por lo bajo, que seguirán apoyando al Gobierno, aunque también quien fortalecerse para lograr un mayor poder de lobby.
Tienen en cuenta que ya en poco tiempo el gobierno deberá rendir su primer gran test electoral con las elecciones legislativas de octubre.



