Todo tratamiento ayurvédico procura restablecer el equilibrio del individuo. Pero si se comienza un tratamiento, cualquiera sea este (medicamentos, acupuntura, quiropraxia, masaje, etc.) sin eliminar primero las toxinas del cuerpo que son responsables de la enfermedad, solo se logrará que éstas entren más profundamente a los tejidos. Como consecuencia el problema se volverá a presentar, de la misma forma o en una nueva.
Hay dos tipos de tratamientos: eliminación de toxinas y neutralización de toxinas. Y éstas terapias se aplican tanto en el plano físico como en el emocional.
En el plano emocional es necesario liberar las emociones. Ya en la niñez aprendemos a reprimir furia, miedo, celos, etc. El Ayurveda considera que si éstas emociones permanecen reprimidas causarán desequilibrios, generando toxinas y en consecuencia, enfermedades.
La represión del miedo, por ejemplo, daña los riñones, la ira altera el funcionamiento hepático, los celos y la codicia, afectan el corazón y el bazo.
El primer paso para liberarse consiste en hacerse conciente de las emociones negativas.
El segundo paso es transformarse en un observador, un testigo. Y por último, hay técnicas maravillosas que nos liberan, meditaciones dinámicas, catárticas, un verdadero trabajo bio-energético que nos armoniza y relaja.
*Bioquímica
Postgrado en Medicina Ayurveda



