Buenos Aires (Especial de NA) -- El domingo pasado por la mañana llegó a Buenos Aires el tenista ruso Marat Safin.
Y a pesar del cansancio del viaje y de mal humor, dispuso ir a practicar la misma tarde.
Entonces se mandó al Monumentalito, cuenta el informante Historiador. Pero nadie le informó que River iba jugar como local allí esa misma tarde.
Mientras se concentraba, desde las tribunas altas se divertían insultándolo por más de una hora.
Y el problema es que él entiende perfectamente castellano. A los 45 minutos de practicar bajo esa lluvia de improperios, tomó el bolsito y se volvió al hotel, con peor humor del que había llegado.
Eso salió en los diarios, pero el informante Historiador recordó cuando en sus tiempos mozos, fanatizado por Guillermo Vilas, no dejaba de seguir el Abierto de la República.
En 1976 vino a jugar el italiano Corrado Barazzutti, quien llegó hasta la final.
Por aquellos tiempos sólo había turf los fines de semana, no era como ahora; que hay carreras todos los días y de todos los colores.
Así que en aquella oportunidad, en un saque, el silencio del Buenos Aires Lawn Tennis Club se quebró cuando una prueba del hipódromo argentino llegaba a su apogeo y los asistentes gritaban a garganta batiente.
El "tano" tiró la raqueta, miró al púbico y balbuceó "mamma mía, revoluzione" y se quiso ir. Pero le explicaron y lo calmaron.
-- Confusión --
Vaya confusión la de Rubén Insua, el entrenador de San Lorenzo.
Fue el sábado pasado, antes del partido frente a Lanús.
El técnico brindaba su charla técnica.
Llegó un momento en que comenzó a referirse a las marcas que debía establecer su equipo sobre los contrarios más destacados, cuenta el informante Sapo de Lugano.
"Vos agarrás a Bustos y vos agarrálo a Montoya", les indicó a dos de sus dirigidos.
Entonces, su ayudante, el "Chocho" Juan Manuel Llop, le aclaró que Bustos Montoya es una sola persona.
Lanús también tenía a Rodrigo Díaz en ataque.
-- Autos --
¿Otra del Gallego Insua?
Sí, hay otra.
Resulta que el dt le compró un auto VW gol a Mariano Herrón.
Sin embargo hay una cuestión misteriosa.
¿Vendría envuelto para regalo?
Porque ahora resulta que no le gusta el color.
Entonces le echó el ojo al Peugeot 206 de Leandro Romagnoli, de color gris.
Desde hace un tiempito hasta ahora, cada vez que lo ve al "Pipi", le insiste. ¿Lo vas a vender? ¿Lo vas a vender? ¿Me lo vas a vender a mí?
Así que cada vez que el futbolista llega al entrenamiento, del entra al vestuario despacito y se fija si está Insua.
Si no lo ve, se cambia rápido y sale corriendo para el campo de juego. Así se evita el "acoso" comprador.
-- La bandera de Irak --
A más de uno le causó sorpresa ver en los estadios de fútbol e incluso en los autódromos, banderas de Irak.
Y lo subrayaron sorprendidos.
No hay dudas de que es original, a pesar de que a más de cuatro hinchas se les ocurrió la misma idea.
Es que los hinchas no son ingnorantes y recurrieron a un sencillo método, ya que es relativamente sencillo contar con una bandera de Irak.
Para eso, aquí va la receta:
Si usted es hincha de Chacarita y tiene una bandera, allí tiene los colores de Irak. Rojo, Blanco y Negro.
Si su bandera no tiene escudo, allí está la base.
Sólo le resta consguir tres estrellas celestes, de esas que se adhieren a la tela con la plancha y ya está. Planche en los lugares indicados, la franja blanca y ahí la tiene.
Se adhiere al alambrado con la franja roja arriba, al revés de como la atan los del Funebrero.
Ahora bien.
Los que no son de Chacarita, ¿cómo hicieron?
Pues revisaron su arcón de trofeos de guerra y luego conversaron con la policía para poder ingresar esos pabellones, logrando el visto bueno seguramente porque se trataba de una cuestión de orgullo tercermundista y porque "el que no salta es un inglés".
Las hinchadas amigas a la de Chacarita tienen la posibilidad de intercambiar banderas de cortesía y aquellos que no las tienen ni son amigos, bueno, ésos deben elaborar un plan para conseguirlas: compra en algún negocio Funebremaníaco, pedido a algún amigo o algún otro metodo menos ortodoxo e inconfesable.
Pero tener la bandera de Irak y exhibirla no es tarea difícil, que se entienda.
-- La caída --
Entre tantas bromas, todos decían que había que jugarle al número que simboliza a "la caída".
Porque todos se habían caído al suelo ese día.
El último fue el corredor de fondo Nelson Zapata.
Por saludar a un grupo de atletas se fue al piso.
Todos se alarmaron un poquito porque Nelson no es un pibe.
Venía corriendo a su ritmo habitual, casi 4 minutos por kilómetro.
Pero hay que ver que ya tiene más de sesenta años y un porrazo a esa edad no es lo mismo que a los veinte.
Pero Nelson está como nuevo.
-¿Te golpeaste?, le preguntó una atleta máster, muy conocida.
-No, tenía que hacer extensiones de brazos, contestó.
Y salió airoso de la situación porque aprovechó y se mandó unas cuantas extensiones de brazos ahí donde estaba, en el suelo. Encima, salió del feo trance con un lujo dialéctico.
-Mejor que me haya tenido que detener, así te puedo admirar de cerca, dijo.
Al final, hasta le dieron las gracias por el piropo.
Nelson Zapata viejo nomás.



