¨Es un momento en el que la escuela y el estudio están desvalorizados. Por eso es importante tener esta alternativa. La beca ayuda a los chicos que tienen menos oportunidades y genera un compromiso de los alumnos con el estudio¨, resume Lidia Copertari, directora de la EGB Nº 3, del barrio Las Acacias de Campana, para explicar la valiosa experiencia que hace 3 años comparten con la Fundación Cimientos.
El apoyo de la empresa consiste en una ayuda económica a los programas que llevan adelante las fundaciones Cimientos y Germinare, y que apoya a alumnos de la EGB de distintos establecimientos para que no discontinuen sus estudios. De esta forma, actualmente 61 chicos son apadrinados por TenarisSiderca.
Desde el 2002 la empresa lleva invertidos $166.000 en becas para ambos programas educativos. Estos tienen como misión lograr la igualdad de oportunidades educativas de niños y jóvenes de bajos recursos. Para eso se proponen ayudarlos a permanecer en el sistema educativo, a través de becas y el seguimiento en el desempeño de los chicos. En el caso de Germinare, el programa también consiste en apoyo escolar a los alumnos para reforzar sus conocimientos.
La experiencia puede recrearse en el testimonio de sus protagonistas. Copertari está al frente de la EGB N° 3 donde la Fundación Cimientos beca a alumnos del tercer ciclo. Allí se realizó una selección de los postulantes, en base a requisitos como buenas calificaciones, responsabilidad, la selección de las familias acompañantes, y el núcleo familiar carenciado que necesitaba la ayuda. Luego el proyecto se puso en marcha.
¨El seguimiento es riguroso, se trata de un control y supervisión, y esto los enriquece. Los controles son mensuales, con entrevistas, revisión de carpetas y evaluaciones¨, explica Copertari. ¨La beca ayuda a los que tienen menos oportunidades, y genera un compromiso en los chicos con el estudio, se concentran en las calificaciones, no como con un sentido de competencia, sino de responsabilidad¨, y agrega que hasta los varones cuidan su conducta.
Para la directora de la escuela de Las Acacias, es también importante ¨la buena predisposición¨ de las familias que participan del proyecto. ¨Se preocupan, vienen a las entrevistas, y demuestran que el control es, en realidad, un muy buen estímulo¨ afirma.
¨La beca me sirvió bastante, porque me la dieron cuando mi papá estaba sin trabajo¨, explica Lautaro que tiene 14 años, alumno de la EGB N° 3 y becado de la Fundación Cimientos. Piensa continuar sus estudios en la Escuela Técnica Luciano Reyes y recibirse de Técnico Electromecánico, ¨para entrar a trabajar en alguna empresa grande, como Siderca o Toyota¨.
Lautaro asegura que ¨si querés ser algo en el futuro, tenés que estudiar¨. Él, como sus compañeros Walter y Diego, recibe por tercer año consecutivo la beca y la ha sostenido con esfuerzo y dedicación.
La beca, como cuenta la directora Copertari, representa mucho, porque alivia el gasto de las familias. El dinero, en general, se reparte entre útiles y ropa para la escuela.
¨Es también una manera de que ellos vean que hay respuestas a los esfuerzos, porque no son becas a los mejores promedios. Se premia la dedicación, la responsabilidad, el interés. Es importante que los chicos estén contenidos. Por eso, responden¨.
Para la segunda mitad del año se buscará que los empleados de la empresa se sumen y apadrinen a más chicos, ya sea a través del apoyo económico puntual o de la participación directa en las actividades que organicen las fundaciones con estos chicos. Está será, sin lugar a dudas, una nueva oportunidad de llevar el espíritu solidario a la práctica.



