Buenos Aires (Especial de NA por Martín Hermida) –- Con la preocupación de la campaña electoral en la cabeza, pero también
con una agenda internacional cargada, el presidente Néstor Kirchner partirá la semana próxima hacia Nueva York para subirse a una tribuna no ya del conurbano bonaerense, como viene haciéndolo repetidamente, sino para encaramarse en la principal vidriera de la diplomacia mundial: la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Allí, Kirchner no sólo hablará ante los mandatarios de todo el planeta, sino que además encabezará una serie de encuentros bilaterales que ya fueron pautados y que, en ocasiones, pueden ser más provechosos que todo lo que indica el resto del protocolo.
Hasta ahora, se sabe que Kirchner tiene previsto encontrarse con su par español, José Luis Rodríguez Zapatero, el jueves de la semana próxima, y también, un día antes, con el mandatario ruso, Vladimir Putin, en este último caso con una agenda eminentemente económica y comercial.
También se había trabajado desde aquí en un encuentro bilateral con el presidente francés, Jacques Chirac, pero su estado de salud (un derrame que le afectó incluso la visión) frustraron su viaje a Estados Unidos. El mandatario fue dado de alta hoy, pero le recomendaron no viajar en avión por seis semanas.
En ese caso, principalmente el tema sería también económico: la situación de la concesionaria del servicio de agua, controlada por la francesa Suez, domina la agenda.
La primera dama y candidata a senadora por el oficialismo, Cristina Fernández, también tendrá su agenda propia en Nueva York, la cual incluye, por ejemplo, una disertación, el martes próximo, en la New School University.
Allí estará junto al premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, viejo conocido del matrimonio Kirchner y con quien había compartido el mes pasado un escenario en Pilar, en un seminario organizado por el Gobierno.
Stiglitz es un fuerte crítico de las políticas del Fondo Monetario y aquella participación en Buenos Aires había criticado sus "recetas", lo cual fue aprovechado por la primera dama para cuestionar sin piedad a la "década del 90".
Es esperable que en su paso por Nueva York, la esposa del Presidente vuelve a hacer alusión a ello, con la intención de fustigar a sus adversarios en la campaña electoral.
Volviendo sobre el Presidente, ¿qué se espera de su presencia en la Asamblea de la ONU? Allí, Kirchner pronunciará un discurso el día de la apertura de las sesiones (el miércoles), luego de que hablen el secretario general, Kofi Annan, el presidente norteamericano, George Bush (con quien seguramente cruzará un saludo, aunque no habrá reunión a solas), el mexicano Vicente Fox y el brasileño Lula Da Silva.
En los dos años anteriores, Kirchner aprovechó esa tribuna privilegiada para lanzar fuertes críticas contra los organismos de crédito. Por ejemplo, en el 2003 dijo que "nadie le cobra a los muertos", antes de que se cerrara el canje de bonos en default, mientras que en el 2004 reclamó una reestructuración del Fondo Monetario.
Con recelo, el jefe de Estado guarda en secreto los ejes de su mensaje, pero se espera que, como viene sucediendo cada vez que habla en un acto de campaña, haga centro en los logros alcanzados por el país, en especial en lo referido al canje de deuda, aceptado finalmente por un 75 por ciento de los bonistas.
También es posible que aproveche la ocasión para referirse a la situación crítica por la que atraviesa buena parte del continente y relacione esto con la necesidad de crear empleo "genuino", en oposición a las recetas más ligadas a los postulados del "ajuste".
Precisamente, esa discusión se sigue dando por estos días aquí, de cara a la Cumbre de las Américas que reunirá en noviembre próximo a los mandatarios de los países del continente en Mar del Plata.
Como ya se ha dicho desde aquí, las discusiones son fuertes en torno al perfil que se le quiere dar al documento final que suscribirán los presidentes y también por una cuestión de fondo: si habrá recomendaciones o disposiciones que puedan traducirse en medidas concretas.
Esta semana, la Cancillería fue sede de un nuevo encuentro del grupo que tiene a su cargo la preparación de este documento (el GRIC). Tanto allí como en reuniones informales, el representante
de los Estados Unidos para laCumbre, el embajador John Maisto, dejó trascender la posición de su gobierno: que se deje en claro la importancia de la defensa del libre comercio y no se vaya en contra de la apertura de la economía.
En medio de las negociaciones, parece mentira que la discusión sobre la efectividad o no, o los daños o no que causaron las políticas implementadas en la década del 90 se haya convertido en uno de los ejes de esta polémica. Pero es así.
El vicecanciller Jorge Taiana, encargado de llevar adelante la posición argentina, insiste en mantener el "espíritu" del lema de la Cumbre, planteado por Argentina: "Crear trabajo para combatir la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática".
Los argentinos sostienen que en la Cumbre deben surgir caminos que abran la puerta a la generación de empleo y a un mejor acceso a los mercados (léase, por ejemplo, reducción o eliminación de subsidios).
Y en especial, remarcan que que el encuentro tendrá que



