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» Este artículo corresponde a la Edición del domingo, 11/sep/2005 de La Auténtica Defensa.

CUENTOS SIN PULIR
HISTORIA COMUN
POR: Marta Chaile




Vive en una casita que tiene sus sueños y que ella adoraba desde el momento que se fueron a vivir. Siempre estaba impecable...era casi feliz...tenía sus tres hijos y su marido: Hizo por ello lo imposible, sacrificios entre otras cosas para que no sufrieran.

María siempre andaba cantando en su juventud y era casi alegre.

Siempre que le encontrás, aún hoy, ella está sonriente, dicharachera y amistosa dispuesta a brindar un servicio a quien lo necesitara. Pero tenía que volver a su casa. El tiempo había pasado y ya nada era como entonces, los hijos se habían marchado, dos se casaron y el màs grande ejercía su profesión en la Capital y venía de vez en cuando. Pero eso la alegraba porque lo sabía bien pero extrañaba el bullicio de entonces y su marido, bueno su marido jamas hablaba con ella que quería compartir las vivencias pero él o no respondía, o miraba fútbol o alguna película ¨de tiros¨, se acercaba siempre que tenía ganas de tener sexo, ya sin las caricias previas que estimulan el momento. Y María sufría se sentía usada, con la autoestima por el suelo, respondía con monosílabos, ¨si¨, ¨no¨, ¨viste¨, no me molestes María que esta es la mejor parte del partido y se acababa el diálogo, de alguna manera hay que llamar a esto.

Entonces María se dedicaba a las plantitas, que con los años le costaba mas estar agachada en el jardín y empezaba a sospechar que no estaba sola. Sentía una presencia a su lado, pero ella trataba de no darle importancia y seguir para adelante. Leía, planchaba y hacía las tareas de la casa. A veces venían algunas amigas. Pero luego cuando se marchaban se volvía a encontrar con esa sospechosa presencia que la venía acompañando sin saber que era...

Pensar que sus viejos eran tan compañeros y solían decir que en las parejas cuando se acaba la pasión y no hay amistad, comprensión y compañerismo, no queda nada¨. María pensaba, cuanta razón tenían sus papis, pero ya era tarde para todo, pensaba mientras se tomaba un descansito, con los animales son buenos compañeros de todo momento, que la hacía renegar y reir, luego se ponía a tejer para los nietos, solcitos de su corazón.

Caía la noche.

Con ella llegaba la presencia ¨esa¨ que la tenía intrigada. Su marido roncaba y luego de un rato, después de sus oraciones dormía.

Ya estaba la mañana muy adelantada, y había terminado con sus tareas y estaba pensando que no era tan vieja y que podía iniciar un curso de pintura que tanto le gustaba ¿Por qué no? La presencia estaba allí como siempre, pero ya no le daba importancia porque no valía la pena, angustiarse en ese momento sano el timbre de la puerta de calle y se transformó al oir esos gritos de sus nietos Manuel, Cintia y Matias, que entraron y se comieron a besos pegajosos de caramelos poniéndose a jugar con ¨la abu¨ que permitía el desorden y curiosamente advirtió que ¨la presencia¨ rara de siempre no estaba no le dió importancia.

María disfrutó de todo ese tiempo con sus nietos, como cuando era joven con sus hijos, pero más, dejaron la casa ¨hecho bolsa¨, pero no le importaba, sabía que mañana todo estaría bien. Se marcharon todos felices, ella, sus hijas y los ¨loquitos¨ de sus nietos. Sentía que el pecho se inflaba de gozo y apareció la figura, había mucho silencio en la casa. Cansada se quedó dormida en el sillón de la sala y soñó que su acompañante invisible se presentaba ante ella para decirle ¨No me temas, soy tu única compañía de todos los días y se llamó Soledad¨.

María despertó sobresaltada preguntándose si esa era una compañía para los que viven acompañados y solos, que es una de las formas más tristes de vivir.

Tal vez sí María tal vez no, lo importante es no bajar los brazos y si querés hacer algo nuevo. Hacelo, María y todos los que padecen soledad en compañía.


 
P U B L I C I D A D






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