Es lo que ocurre con pobladores del barrio santa Florentina que se quejan, y con razón de la indiferencia de vecinos que arrojan basura en una esquina.
En Vigalondo y Bravo, hay un terreno baldío que se ha convertido en el reservorio de bolsas y bolsas de residuos y se va , día a día, convirtiéndose en un basural, con todas las molestias y riesgos que esto supone.
Molestias porque quienes cumplen con sus obligaciones como ciudadanos de cuidar la higiene y la estética del lugar donde uno reside, al ver esta falta de cuidado y respeto al otro se ven afectados, y riesgos, porque el basural genera un foco infeccioso que se puede prolongar a las viviendas, esto es, que es lugar propicio para que los insectos, roedores, perros vagabundos se conviertan en eternos ocupantes del sector y se multipliquen llegando así a meterse en las casas.
Seguramente pronto se solucionará este problema que redundará en definitiva, en beneficio de todos.



