En el siglo pasado, cuando la tuberculosis era muy frecuente, los enfermos eran sacados de sus casas y encerrados en sanatorios. Las casas afectadas por alguna de las plagas que asolaron la Edad media, tenían sus puertas marcadas con una cruz que indicaba que solo Dios podría ayudarles. En la actualidad existe una enfermedad en el reino Unido y en el resto del mundo que aflige a cientos de miles de personas. No es infecciosa, pero los que la padecen se sienten tan aislados como en el pasado debieron estar los desafortunados pacientes de tuberculosis o de alguna otra plaga.
El aislamiento no es con cerrojos y barras, pero es tan limitante como aquellos y las víctimas son prisioneros en cierta medida, de la incredulidad de la profesión médica. Muchos médicos no saben que hacer ante este maremoto de enfermedades que desafían todos los diagnósticos y tratamientos convencionales.
Pueden pasar meses, incluso años para que se identifique el sufrimiento a estos pacientes con algún solemne nombre como: Síndrome de Fatiga Crónica (CFC) también conocido como Encefalomielopatía Miálgica (EM), Fibromialgia, Sensibilidad Química Múltiple, Síndrome de la Guerra del Golfo o tal vez como más ampliamente se le ha etiquetado: Trastorno Inmune.
(...) En el centro del problema está una pregunta simple: la gente enferma porque han sido atacados por sustancias químicas ambientales tales como pesticidas, o por vacunaciones que de algún modo trastornan el equilibrio de su sistema inmunológico? O se trata de algún tipo de reacción psicológica a los retos, presiones y forma de vida actual?
(...) Los enfermos (con Fatiga Crónica, es decir encefalomielopatía miálgica) rechazan y toman como un insulto cualquier sugerencia de que sus síntomas físicos sean una manifestación de ansiedad.
Este rechazo tiene que ver con la estigmatización moderna de la enfermedad mental. A pesar del entusiasmo que muestra la sociedad por la meditación, el poder curativo del pensamiento positivo y el estado de armonía entre cuerpo y mente, NADIE admite que la MENTE pueda ser la CAUSA de una enfermedad física. Pero además el mayor rechazo emana de la gente que, sufriendo verdaderamente, se siente ignorada.
Un tercio de las víctimas de Fc (fatiga crónica) no consigue el diagnóstico hasta los 18 meses de enfermedad. Esto los abandona en el limbo, sin un nombre para el enemigo y por supuesto sin una estrategia para la lucha.
Carlos Shepherd, médico jubilado y director médico de la Asociacion de ME (encefalomielopatía miálgica) definida como fatiga crónica, dice que todavía ¨muchos son olvidados en un agujero negro, intentando encontrar a un especialista que sepa algo sobre su problema y que quiera o no remitirles a un psiquiatra, dependiendo de la disposición del médico¨.
(...) Los Centros para el Control de Enfermedades de E.U., enumeran los más comunes como: la pérdida de memoria y concentración, el dolor de garganta, los nódulos linfáticos dolorosos, el dolor muscular, un tipo nuevo de cefalea, el sueño no reparador, el cansancio después del ejercicio que dura más de 24 horas y el dolor poliarticular. Por tanto hay algo más en el síndrome de fatiga crónico que focalizar todo en el cansancio y la alteración del sueño. (...).
Que es antes el huevo o la gallina? Una vez que el diagnóstico existe y la gente le sabe, comenzarán a identificarlo en ellos mismos? Estamos todavía muy lejos de las respuestas.
*(The Guardian)



