El Gran Premio Nuvolari, la competencia de regularidad con carácter de internacional destinada a autos tradicionales más importante de Europa, que se desarrolla en territorio italiano recorriendo 963 kilómetros en tres etapas y cuenta con una rica historia que comenzó a escribirse en el año 1954, cuando se disputó la primera de las cuatro ediciones consecutivas.
Luego la competencia tuvo un largo paréntesis, hasta que en el año 1991, treinta y cuatro años después con la aproximación de la celebración del Centenario del nacimiento del gran Nivola, la Scudería Mantova Corse, conjuntamente con el Museo Tazio Nuvolari y el Automobile Club Mantova, decidieron volver a reeditar el Gran Premio Nuvolari, para hacerlo desde entonces ininterrumpidamente hasta este año, cuando la dupla integrada por Carlos Basso de Adrogué y el campanense Diego Andreini, se constituyó en una de las cinco tripulaciones argentinas que tomaron parte de la histórica prueba.
Para concretar este verdadero sueño, que es participar en esta notable competencia, el binomio Basso-Andreini, que cuenta con una rica experiencia en competencias de regularidad en nuestro país, alquiló un Alfa Romeo Giulia Spaider 1960, con el cual encaró la aventura de tomar parte en la carrera que se puso en marcha el viernes 16, uniendo en la primera etapa las ciudades de Mantova y Viareggio, donde luego de recorrer los 249,20 kilómetros, el auto número 158 de los argentinos ocupaba el puesto 63º en la clasificación general.
La segunda etapa se desarrolló el sábado 17, entre Viareggio y Rimini, desandando los 451 kilómetros que las separan, a través de los cuales la experiencia del binomio se puso de manifiesto para seguir progresando en el clasificador, que quedó plasmado cuando el domingo, en la etapa final que unió Rimini con Mantova, tras 262,40 kilómetros, el Alfa Romeo que representaba a la Argentina, culminaba la competencia ocupando el 33º puesto en la general, en un desempeño altamente meritorio, que demostró la capacidad del piloto Carlos Basso y de su navegante, nuestro convecino Diego Andreini, quienes por estas horas seguramente estarán celebrando la concreción de esta aventura que sin dudas no olvidarán y que esperan repetir para el próximo año.
El Alfa Romeo Giulia 1960 de Diego Andreini y Carlos Basso negociando una curva durante el Gran Premio Nuvolari 2005.



