Corrientes, (Enviado especial de NA)- El presidente Néstor Kirchner le advirtió ayer a las autoridades del Fondo Monetario Internacional (FMI) que «con la Argentina no se puede jugar» y enfatizó que «hay que negociar como corresponde y reconocer el esfuerzo argentino».
Durante un acto en Corrientes, el jefe de Estado formuló un nuevo cuestionamiento público al FMI, que no implica la ruptura del diálogo con el organismo de crédito, ya que el Gobierno ha cumplido puntualmente con los pagos de la deuda y por otra parte el ministro Roberto Lavagna restableció, el último fin de semana, los puentes del diálogo, en el marco de la Asamblea Anual del FMI y el Banco Mundial.
El Presidente volvió a destacar que el país «renegoció la deuda con una quita del 75 por ciento, que no se recuerda en ningún lugar del mundo». «Lo logramos entre todos los argentinos con dignidad», remarcó irchner, quien llegó a la capital correntina acompañado por los ministros Julio De Vido y Aníbal Fernández.
El primer mandatario aprovechó su visita a Corrientes para respaldar la fórmula oficialista del Frente Para Todos, que encabeza Arturo Colombi, que el domingo próximo disputará la elección para gobernador de esta provincia.
Durante el primer acto público de la semana, Kirchner anunció la realización de obras públicas en Corrientes por unos 1.500 millones de pesos y entregó subsidios por unos 300 millones de pesos. «Estamos creciendo por tercer año consecutivo, va mejorando la distribución del ingreso, crece la recaudación, crecen las reservas y tenemos superávit fiscal primario», afirmó el jefe de Estado.
Antes del acto realizado en la sede del Club Regatas, Kirchner se reunió en el aeropuerto local con representates de organizaciones de derechos humanos y de víctimas de la dictadura militar en Corrientes.
Allí dialogó con la madre del joven Cristian Schaerer, que lleva dos años desaparecido, desde que fue secuestrado el 21 de septiembre de 2003.
En la agenda presidencial está previsto un encuentro con agrupaciones de ex combatientes de Malvinas, quienes le reclamarán una «reparación histórica», del mismo nivel económico que el Gobierno les otorgó a los familiares de las víctimas del terrorismo de Estado y de los atentados contra la AMIA y la Embajada de Israel.



