La salud, siempre ha sido uno de los bienes más preciados, la enfermedad por el contrario nos pone en "alerta" y, en teoría, pone en peligro nuestra vida. Todo lo relacionado con ella, nos hace ser proclives a la reflexión profunda y puede provocarnos dificultades de adaptación. Mayormente si tenemos en cuenta que nuestra sociedad, hace que se acentúe el individualismo, el consumismo, el culto al cuerpo, el rechazo al dolor, la negación de la muerte, el deterioro del medio ambiente y la crisis de las ideologías. Por suerte, como una bocanada de aire fresco, ha surgido la demanda de la participación en las decisiones, y la exigencia de una relación menos paternalista y más participativa, en grado de igualdad, en todos los ámbitos de la vida: familiar, social, política y en la relación medicina - pacientes y/o usuarios.
Latinoamérica en general y Argentina en particular, ha tenido un creciente volumen de pacientes con enfermedades crónicas. Los expertos sostienen, que mientras el sistema de salud no ofrezca mayores garantías para enfermos crónicos, la responsabilidad en su cuidado continuará siendo básicamente, de su familia. Lo cual nos ubica en una situación que se torna día a día más difícil, teniendo en cuenta, la crisis socioeconómica que sufre nuestro país.
Recordemos que, el diagnóstico de enfermedad crónica, produce una grave distorsión en la vida de la persona, teniendo repercusión sobre el individuo en el área personal (malestar físico y emocional; cambios en los patrones de sexualidad; pérdida de la independencia; modificaciones en la escala de valores y filosofía de vida; alteraciones en la autoimagen; sentimiento de impotencia y desesperanza; miedo a lo desconocido; respuestas depresivas, de negación o de agresividad.) En el área familiar (pérdida del rol del enfermo; cambios en el rol de los demás miembros de la familia; separación del entorno familiar; problemas de comunicación en la familia), y en el área social (cambio o pérdida de status social por la pérdida o cambio de trabajo; aislamiento; cambio en el nivel socioeconómico y en la utilización del tiempo libre).
Estas repercusiones, limitan en mayor o menor medida el desarrollo, la independencia, o la "normalidad" en la que el individuo a vivido, hasta el momento de la enfermedad, o en la que se supone debería vivir. Pero sabemos que lo importante, no es evitar esos problemas, sino resolverlos adecuadamente, de forma que creen el mínimo estrés.
Además de la fuerza, voluntad, aceptación y adaptación que tenga el propio paciente, hay que disponer de otro tipo de recursos externos, que son los denominados "sistemas de apoyo social". En el paciente crónico, estos sistemas de apoyo tienen una gran importancia.
Primeramente, contamos con los apoyos "naturales" como son la familia, los amigos, los compañeros de trabajo, de estudio, de culto y creencias, vecinos, etc. Mientras por otro lado, están los sistemas de apoyo "organizados", como son los servicios sociales institucionales, asociaciones de autoayuda; ONG's y la Ayuda Profesional: médicos, enfermeras, asistentes sociales, etc. Ésta última potenciada por la modificación en su carácter relacional que ha pasando de ser netamente paternalista, a otra de "Autonomía".
Hasta aquí, un recorrido sobre algunos de los temas que abordamos en el 2002. Pero esto no es todo. Los avances tecnológicos, los cambios en los valores sociales y la creciente preocupación por la defensa de los Derechos Humanos, hacen que surjan y se reaviven los debates en temas controvertidos para la sociedad: la eutanasia, la interrupción voluntaria del embarazo, el estado vegetativo permanente, la atención a enfermos en fase irreversible, la clonación, la ingeniería genética, los transplantes de órganos, por nombrar solo algunos.
Para éste recién estrenado 2003, les propongo seguir recorriendo estos aspectos, profundizando en ellos y particularmente, animándonos a conocer otras conductas propias y ajenas que nos definen, no solo como individuos, sino también como sociedad. No debemos olvidar, que el conocimiento debe estar al servicio de la dignidad humana. Tan simple y tan profundo como eso...
NANCY GONZALEZ
nanalmendra@hotmail.com



